Júbilo en Madrid: “Valencians, madrilenys i forasters: vixca la Mare de Déu!” Un humilde barrio de la capital recibe con el cardenal Osoro a la imagen peregrina

L.B. | 4-12-2018

(FOTOS: FELIX PERONA, JUAN M. RAMÓN)

Calle de Burjasot, de Godella, de Benimámet, de Beniferri, de Rocafort, de Moncada, Plaza de los Pinazo…, y en medio de todas ellas, la parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados. Sin duda, Valencia está muy presente en el muy humilde barrio de San Cristóbal de los Ángeles, de Madrid. Y ahora aún lo estará más porque desde el pasado fin de semana cuenta en su templo con una imagen de la Virgen de los De­samparados donada por la Basílica de la Virgen de Valencia.

Cientos de valencianos acudieron el pasado domingo 2 para asistir al acto de bendición de la citada imagen y acompañar a la imagen peregrina de la Virgen de los Desamparados que, con motivo de esa cita, visitó Madrid por primera vez en lo que se convirtió de esta forma en una jornada histórica.

A las cinco de la mañana partieron desde las Torres de Serranos cinco autobuses con unas 300 personas, mientras que otras viajaron en sus propios vehículos o en el AVE. A todos ellos se sumaron en Madrid numerosos valencianos residentes en la capital de España.

La llegada del ‘maremóvil’ con la ‘Peregrina’ al templo de San Lucas fue recibida entre aplausos, vítores y piropos a la Virgen, que infundieron algo de calor a una mañana gris y fría.

Tras una celebración de la Palabra, la imagen peregrina fue traslada en procesión a la iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados.

La marcha iba encabezada por un gran número de niños de catequesis acompañados por sus catequistas. A ella se sumaron todos los peregrinos valencianos así como las Hermanitas de los Ancianos Desamparados y las religiosas de Madres de Desamparados y San José de la Montaña de Madrid. También un grupo muy numeroso de miembros de la Real Esclavitud de Nuestra Señora de la Almudena que se sumaron a la organización de los actos. “Hemos querido recibir y acompañar a la Virgen de los Desamparados, y unir Valencia y Madrid en torno a Ella”, indicaba Mª Rosa Martí, vicepresidenta de la Real Esclavitud, una cofradía fundada en 1640 por Felipe IV y el duque de Pastrana, que en la actualidad cuenta con 1.500 miembros.

A dotar de mayor solemnidad tanto la procesión como los actos posteriores contribuyó la Banda de Cornetas, Tambores y Dolçainas de Mislata que, como destacaron desde la Hermandad de Seguidores de la Virgen, participó altruistamente en el acto. “Hemos venido con mucha ilusión a recibir y acompañar a la Virgen. Llevamos diez años abriendo la procesión de la Virgen el día de su fiesta en Valencia y, en cuanto supimos de esta visita, quisimos sumarnos. Con el espíritu valenciano del ‘pensat y fet’ nos lanzamos, aunque dada la premura de tiempo sólo hemos podido venir veintidós de los cuarenta músicos que integramos la banda”, explicaba Carol Solaz, su presidenta.

“Dejaos mirar por Ella”
En la iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados, un edificio moderno, muy amplio, luminoso y acogedor, se celebró la eucaristía. A pesar de su tamaño, el templo se quedó pequeño para acoger a todos los fieles. Muchos de ellos tuvieron que sentarse en sillas por los pasillos laterales y otros en el suelo, mientras que algunos siguieron la celebración desde el exterior del templo que tuvo las puertas abiertas de par en par. También aquí tuvieron un protagonismo especial los niños que, con sus cantos alegres y guitarras, amenizaron la celebración.

Las dos imágenes de la Virgen de los Desamparados -la peregrina y la que se iba a bendecir- fueron colocadas al lado del altar, junto con los estandartes de la Hermandad y de la Real Esclavitud que, antes de comenzar la ceremonia, hizo una ofrenda de flores ante la nueva imagen de la Virgen.

Momento de la bendición de la imagen donada a la parroquia.

La misa fue presidida por el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, y concelebrada por Gustavo Zanchetta, obispo argentino colaborador de la Santa Sede, el párroco de los dos templos del barrio, Jaime Vales, así como numerosos sacerdotes de Madrid y de Valencia.

En su homilía don Carlos agradeció la visita y la alegría de los valencianos, sus anteriores diocesanos, haciendo mención expresa a la Hermandad de Seguidores de la Virgen. “Os agradezco que nos la traigáis”, dijo y destacó que “lo hacemos el primer día de Adviento, un tiempo de esperanza”.

El cardenal Osoro hizo hincapié en que “nuestro Adviento comienza como ha de empezar, con nuestra Madre, con esperanza, sintiéndonos hermanos y con la audacia de salir por este mundo y llevar a Jesús a los hombres” por eso destacó que “vuestra presencia aquí es una catequesis importante”.

En distintas ocasiones insistió en la necesidad de “dejarse mirar por la Virgen”. “Fijaos en la imagen de la Virgen de los Desamparados, os está mirando. Colocaos a sus pies y daos cuenta. Dejaos mirar por ella. Todos necesitamos que nos mire nuestra madre”, remarcó especialmente a los niños con quienes mantuvo un diálogo.

Por último el arzobispo de Madrid destacó que ahora, con la nueva imagen, “esta iglesia se convierte en un santuario mariano en Madrid. Cuidadla y acoged a todos los que vengan a visitarla”. Y dirigiéndose a los niños una vez más les animó a “cuidar a la Virgen María”.

Antes de impartir la bendición final, don Carlos Osoro bendijo la imagen de la Virgen de los Desamparados que había sido donada por el anterior rector de la Basílica de Valencia, Juan Bautista Antón, y entregada por el actual rector, Jaime Sancho Andreu. La nueva imagen, que a partir de ahora será venerada en la parroquia madrileña, mide de 1’60 metros de alto, ha sido realizada en resina poliéster con acabado de piedra, por el sistema de reproducción fotográfica en tres dimensiones, su policromía es obra del pintor valenciano Pedro Arrue y su orfebrería, de Francisco Bonillo. Se trata de una réplica de la escultura de la Virgen de los Desamparados que se encuentra el Puente del Mar de Valencia y que esculpió el artista valenciano Vicente Navarro en 1944.

La imagen fue recibida por el cardenal Osoro a su llegada a la parroquia de San Lucas. (FOTOS: FELIX PERONA, JUAN M. RAMÓN)

Un barrio muy humilde
Por su parte, Jaime Vales, párroco de los dos templos del barrio de San Cristóbal de los Ángeles no podía ocultar su alegría. “Éste es un barrio muy humilde, con muchos latinos y marroquíes y unos pocos españoles, en su mayoría jubilados. Las familias están desestructuradas. Es todo un reto para la parroquia, que mantiene a unas 300 familias de distintas creencias. A través de proyectos para adultos y menores tratamos de que personas y familias recuperen su dignidad”, manifestó a PARAULA.
El barrio de San Cristóbal se construyó a finales de los años cincuenta del siglo pasado para acoger a trabajadores de RENFE y a emigrantes de otras provincias españolas. Aunque hoy está muy bien comunicado, durante años se mantuvo bastante aislado entre el ferrocarril y la antigua carretera de Andalucía.

Día de hermandad
Por la tarde, tras la comida en el Seminario de Madrid, la peregrinación valenciana acudió a la Almudena, la Catedral madrileña, donde entregaron la medalla de oro de los Seguidores a la Virgen de la Almudena, y un obsequio al cardenal Osoro a quien también impusieron la medalla de oro de la Hermandad. Por su parte, la Real Esclavitud obsequió a la Hermandad con una imagen de la Almudena.

Por la tarde, la peregrinación valenciana acudió a la Catedral madrileña, donde entregaron la medalla de oro de la Hermandad de Seguidores de la Virgen tanto a la Virgen de la Almudena como al cardenal Osoro. Por su parte, la Real Esclavitud obsequió a la Hermandad con una imagen de la Almudena.

Se puso así el broche final de un día de alegría y hermandad en el que no dejó de resonar el grito de “Valencians, madrilenys i forasters, vixca la Mare de Déu!”.

TESTIMONIOS
“Me enteré por una amiga valenciana”
Laura Martínez vive en Madrid. Supo que la imagen peregrina de la Virgen de los Desamparados iba a su ciudad por Pilar, una amiga valenciana. “Aunque me pilla lejos -he tenido una hora de camino desde mi barrio-, he venido por respeto a la Virgen. En ella nos tenemos que mirar todos, es nuestro modelo de vida y ella nos lleva a Jesús”, explida. “Ha sido un acto lleno de respeto, y solemnidad a pesar del gentío”, añade Laura.

“Es un hecho histórico que no queríamos perdernos”
Trini Llopis, Encarna y Carmen Ferrer y Antonia Higueras se definen como “valencianas y falleras”. Han venido desde Xirivella y Valencia. “Nos enteramos por Internet de que venía la Virgen a Marid y en seguida nos apuntamos. Hemos venido en el autobús, donde el ambiente era buenísimo”, señalan. “Ha sido un acto muy emotivo, un hecho histórico en el que hemos querido acompañar a nuestra patrona”, añaden.

 

“Donde va Ella, moviliza sentimientos y triunfa”
Antonio Palop Gil y Antonio Palop Sancho, padre e hijo, son seguidores de la Virgen y siempre que pueden se desplazan donde Ella va, como en esta ocasión. “Éste es un barrio periférico, de gente de diferentes procedencias y necesitada, pero ha sido un acto muy bonito y tranquilo, porque donde va Ella, triunfa. La Virgen moviliza sentimientos y corazones y saca lo mejor de nosotros”, indican. Tuvieron que salir a las 3 de la mañana de La Granja de la Costera para estar a las 5 en Valencia y coger el autobús.

“Ha valido la pena la experiencia”
Ramón Miguel Gómez es de Beniferri, de donde acudió un grupo de diecinueve personas. “Tenemos unos amigos que son seguidroes de la Virgen y nos invitaron a venir. Mi mujer y yo hemos venido en el AVE. Éste es un barrio muy humilde, pero la gente parece bastante implicada en la parroquia. Me ha llamado la atención cómo don Carlos preguntaba a los niños y sabían contestar a todo. Sin duda, ha valido la pena la experiencia”.

“Animará a la gente a venir más a la iglesia”
Ana Dolores Castillo y Marilanda Montero son dominicanas y vecinas del barrio de San Cristóbal de Madrid. Pertenecen al grupo de oración de San Lucas. Para ellas, “este acto ha sido fantástico, muy bonito. Vemos que desde la parroquia se está trabajando mucho, la gente está más integrada y el barrio va mejorando mucho. Traer a la Virgen ha sido perfecto y animará a la gente a venir más a la iglesia. Es un barrio humilde y nos gustaría que estuviéramos más unidos y fuéramos a más”.