Recuperar el gran tesoro doctrinal y espiritual de la Tradición de la Iglesia La diócesis de Valencia divulgará la espiritualidad de los Padres de la Iglesia en el nuevo centro diocesano en la iglesia 'de la Compañía'

Volver a los Padres de la Iglesia y profundizar en la Reforma Litúrgica son principios que guiaron el espíritu del Concilio Vaticano II y siguen siendo punto de referencia para la vida de la Iglesia. Es voluntad del cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, que la diócesis valentina cuente con una nueva propuesta pastoral: un centro para la divulgación de la espiritualidad de los Padres de la Iglesia.

BELÉN NAVA | 14-06-2018
En el corazón de la ciudad de Valencia, en la iglesia del Sagrado Corazón, más conocida por los valencianos como la iglesia ‘de la Compañía’, comienza una pastoral litúrgica y espiritual cuyo fin es “cristalizar los frutos del último concilio, ofreciendo a la Iglesia diocesana un templo donde se celebre todos los domingos y solemnidades la ‘Missa Sollemnis ‘y una serie de actividades pastorales para divulgar la espiritualidad de los llamados Padres de la Iglesia, dando a conocer el gran tesoro doctrinal y espiritual de la Tradición de la Iglesia contenido en los escritos de los Padres y doctores de oriente y occidente, que no son suficientemente conocidos por los fieles”, explica Luis Miguel Castillo Gualda, presbítero diocesano, hasta ahora al servicio del Santo Padre en la Secretaría de Estado, al frente de esta nueva misión evangelizadora.

Se trata de ofrecer a la diócesis un templo donde regularmente se celebré la Eucaristía dominical de forma solemne, fomentando el carácter contemplativo de la sagrada liturgia. Como prefecto que fue de la Congregación del culto divino, “tiene nuestro arzobispo la solicitud pastoral por cuidar la sagrada liturgia, expresión de la Fe de la Iglesia. Nos ofrece así una iglesia en la que se cultive el canto gregoriano y un centro de espiritualidad anexo en el que los fieles puedan beber de la sana doctrina de los Padres de la Iglesia. Pues liturgia y Padres van de la mano y son camino seguro para la Iglesia del postconcilio”, señala Luis Miguel Castillo que ha sido párro­co en nuestra diócesis y ha trabajado como latinista de los papas Benedicto XVI y Francisco. Ahora ha sido nombrado también profesor de Patrología de la Facultad de Teología.

Finalidad pastoral

La finalidad de dicho centro es eminentemente pastoral. Se pretende a través de la belleza de la liturgia de la Iglesia, despertar y estimular el deseo de comunión con Dios y participación en la celebración del misterio de Cristo.
El nuevo rector de la Iglesia del Sagrado Corazón es filólogo clásico y patrólogo, por lo que aprecia tanto a los clásicos latinos y griegos como a los autores del cristianismo antiguo. “Hablar del uso de la lengua latina en la Misa no nos debe hacer pensar -reflexiona- en movimiento de reacción a la sana evolución litúrgica eclesial. Se trata de un uso prudente que evite perder tesoros de espiritualidad y expresión de la Fe en donde puedan beber los fieles de cualquier condición, pues la liturgia nunca segrega, sino que congrega”.

De igual modo, recuerda que el papa Francisco le comentaba alguna vez que al rezar el oficio divino “prefiere hacerlo en lengua latina, la lengua de la universalidad de la Iglesia católica”.

Aula de los Padres
El centro contará con el ‘Aula de los Padres’ donde se llevarán a cabo lecturas patrísticas con comentarios, adecuadas al tiempo litúrgico y a las inquietudes de los grupos de fieles que participen en ellas.

También está prevista la celebración de las vísperas y los sába­dos por la noche la ce­lebración de la vigilia del domin­go, según la tradición de Jerusalén.

Los primeros viernes de mes, conforme a la piedad tradicional del culto al Sagrado Corazón se tendrán las celebraciones de adoración Eucarística y reparación. Se fomentarán momentos de silencio en dichas celebraciones para facilitar la plegaria de los asistentes.

No podemos olvidar la presen­cia en el templo del famoso y bello cuadro de la Inmacula­da de Juan de Juanes. Como di­ce el rector Luis Miguel “es a Ella, a la más que santa María, a quien encomiendo diariamen­te esta obra que se emprende, como rezan las palabras consecratorias de la anámnesis de la Misa, a favor de muchos, pro multis”.