Formas para el Señor, desde Puçol Las Carmelitas Descalzas elaboran obleas para consagrar desde hace décadas en el monasterio de la Sagrada Familia con maquinaria especializada, e intentan mantener su trabajo en medio de la crisis

María José Fraile | 14-05-2015
formas-eucaristias_1Desde hace varias décadas años las Carmelitas Descalzas del monasterio de la Sagrada Familia de Puçol dedican parte de su tiempo a elaborar formas eucarísticas que venden a parroquias, colegios y tiendas de artículos religiosos de la diócesis de Valencia, y de otros puntos de España. De un tiempo a esta parte, además, intentan paliar la crisis que han sufrido, “que nos ha llevado a perder compradores”, ante la comercialización de “formas más económicas” llegadas desde “países del extranjero con los que es imposible competir”, explica la priora Gema Juan.

Dentro de sus quehaceres diarios, parte del tiempo de la mañana lo emplean a este trabajo remunerado, “y nos unimos, como miembros del gremio de Artesanos del Pan, de Valencia, a todas las personas que se ganan el pan con su esfuerzo”, explica Gema. Los encargos llegan al monasterio por teléfono y por correo electrónico y “el cobro y los envíos lo realizamos de la forma que mejor convenga a quien nos realiza el encargo para facilitar los pagos”.

Con las manos en la masa
En el proceso completo trabajan todas las religiosas activas del convento, que cada tres años “rotamos en los oficios”. La fábrica se encuentra en la primera planta de una área del convento.

Cada fase de la elaboración se realiza en una habitación distinta de manera que por un lado cumplen “con la idea de santa Teresa de Jesús que pensó en el trabajo compartimentado”, y al mismo tiempo “seguimos nuestro carisma de silencio y oración”.

La elaboración comienza con el batido de la masa, solo a base de harina de trigo y agua, nada de levadura ni otros ingredientes. “Por el momento no hacemos para celíacos”, explica la Hna. Ana, “ya que tendríamos que duplicar tanto las salas como las máquinas que utilizamos”. La masa se cuece sobre unas planchas “lisas que facilitan horneado y limpieza”. Seguidamente, antes de ser cortadas, las obleas de pan se humedecen en una cámara durante 48 horas y por último se ponen a secar durante 24 horas. El proceso finaliza con un control de calidad y el empaquetado realizado, esto sí, en comunidad.

ENCARGOS
Tel.: 96.142.05.74
http://carmelopuzol.org