Eduardo Martínez | 20-11-2015

Foto: M.Guallart

Foto: M.Guallart

El movimiento de los Focolares tiene desde este año nueva responsable en Valencia. Se trata de la italiana Roberta Alvino, que ha conversado con PARAULA sobre esta realidad eclesial presente en 182 países y cuya espiritualidad persigue construir un mundo unido a partir del Evangelio. La representante de los Focolares en la archidiócesis valentina aporta además su testimonio como ‘focolarina’, concepto que alude a la vocación que ha dado el nombre al Movimiento de los Focolares. Los ‘focolarinos’ son laicos, consagrados, que viven en pequeñas comunidades masculinas o femeninas (los también llamados ‘focolares’) y que dejan todo para seguir a Dios, comprometiéndose a mantener vivo el ‘fuego’, del cual deriva el nombre ‘focolar’.
– ¿Qué líneas de actuación quiere subrayar como responsable del movimiento en Valencia?
– Sencillamente, facilitar que hagamos lo que Chiara nos dejó como testamento: el ser familia. Es fundamental aplicar eso a las relaciones entre nosotros con todos los miembros del movimiento: familias, adultos, jóvenes, chicos, niños, religiosos, sacerdotes. Si vivimos el amor recíproco, hacemos presente a Jesús entre nosotros.
– En enero se abrió el proceso de beatificación de Chiara Lubich. ¿Qué destacaría de sus virtudes?
– Así es, ha sido una gran alegría para nosotros y desde Valencia estamos dando a conocer su testimonio. El suyo es un proceso de beatificación que en cierto modo no tiene que ver sólo con la Iglesia católica. Ella abrió diálogos con otras iglesias y culturas, con el mundo civil… La suya es una santidad de pueblo, ella quería que nos hiciéramos santos juntos, porque su espiritualidad es colectiva. Escuchas a la gente y ves que el carisma de la unidad de Chiara, vivido, y tan necesario hoy en un mundo tan dividido, hace que uno se haga santo, que te pueda llevar a la santidad.
Por ejemplo, uno de los reconocimientos que le dieron fue la ciudadanía de Génova, de donde yo soy. El ayuntamiento de la ciudad, que en esa fecha no adhería al pensamiento cristiano, quiso destacar así los valores de fraternidad que la vida del movimiento subrayaba. El principal mensaje de Chiara es la unidad. …Y no tuvo miedo de hablarnos de la muerte, sino que nos preparó para ella.
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