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Momento de la apertura de la causa, presidida por el cardenal Cañizares en el Palacio Colomina. (Foto: V.Gutiérrez)


AVAN | 19-06-2015
El arzobispo de Valencia, el cardenal Antonio Cañizares, presidió el pasado martes 16 la apertura de la causa de canonización de José María Haro Salvador (Cheste, 1904- Valencia, 1965) y le definió como “una figura clave para lo que estamos viviendo en el año 2015”. Asimismo destacó que “fue un laico que vivió su fe no clandestinamente sino dando la cara, como magistrado del trabajo y en diferentes cargos públicos que desempeñó en los años 40 y 50 y también llevó a cabo su vida de cristiano laico a través de la Asociación Católica de Propagandistas”.
Don Antonio destacó también el papel de José María Haro en los orígenes de Cáritas Diocesana de Valencia y aseguró que “hoy por hoy, el mejor rostro de la Iglesia es Cáritas porque ciertamente en la entrega misma de la Iglesia está la caridad y él la ejerció de un modo verdaderamente heroico”.
Igualmente, añadió que “necesitamos el testimonio de personas como José María para que nos dé aliento y fortaleza y podamos impulsar en estos momento también la presencia de los católicos en la vida pública como corresponde”. En el acto también participó María Luisa Haro, la hija mayor de José María Haro, y Carlos Romero, presidente de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), entidad que ha promovido la causa que es la primera que se abre a un magistrado valenciano en la historia de la archidiócesis de Valencia.
Por su parte, Carlos Romero destacó que “hoy es un día de fiesta para todos y muy especialmente para la Asociación Católica de Propagandistas”. “Todos los que hemos penetrado en la historia personal de José María sentimos una profunda admiración de su figura”, aseguró. Asimismo, añadió que “hablamos de un laico como los que estamos aquí, un hombre de Iglesia, un apóstol comprometido con la sociedad de su tiempo, que supo armonizar con naturalidad su brillante actividad profesional con la consistencia de una sólida formación cristiana y todo ello estimulado,sin ninguna duda, por una profunda vida espiritual”.
Durante el acto de apertura de la fase diocesana de la causa de canonización que se celebró en el Palacio de Colomina de Valencia quedó constituido el Tribunal que instruirá el proceso, todos sus miembros prestaron juramento y se presentó una lista de más de 20 testigos. De esta manera, una comisión de peritos en Historia y Archivística y los propios miembros del tribunal se encargarán ya de recoger la documentación necesaria y la declaración de testigos.
Cuando concluya la fase diocesana, la documentación se enviará a Roma para que continúe el proceso en la Congregación vaticana para las Causas de los Santos. Allí “realizarán los estudios pertinentes para que, llegado el caso, José María Haro pueda ser declarado beato y posteriormente santo”.
Su hija mayor: “Impartió la justicia sin ceder a presiones”
María Luisa, hija mayor de José María Haro aseguró que “nuestro padre vivió la fe, la esperanza y la caridad, sin hacer de ello alarde alguno, vivió en su persona la pobreza sin ostentación, impartió la justicia sin ceder a presiones de ninguna clase y la defendió en todas sus actuaciones y en particular, la justicia social en su ámbito laboral”. Igualmente, afirmó que su padre “estaba convencido de que la caridad no puede sustituir a la justicia sino complementarla y así lo manifestaba en todas sus intervenciones”. De hecho, “vivió en grado sumo la humildad y él iba, como solía decir, soltando lastre para dejar cada día más espacio a Dios en su corazón y como los discípulos de Emaús caminaba con Cristo que era su gran compañía y ayuda en todos sus trabajos”.
Biografía
Hijo de una modesta familia de agricultores de Cheste, José María Haro Salvador estudió Magisterio y Derecho como alumno becado del Colegio San Juan de Ribera, de Burjassot. En 1929 opositó a Judicatura y fue juez de Orcera (Jaén), Viver (Castellón) y Villar del Arzobispo (Valencia). En 1930 contrajo matrimonio con María Luisa Sabater Valero, “esposa ejemplar cuya colaboración y aliento resultaron decisivos en la entrega de José María Haro a las tareas apostólicas que se le encomendaron”, según Ramón Fita, delegado episcopal para las Causas de los Santos. El matrimonio tuvo 8 hijos. El comienzo de la Guerra Civil le sorprendió como juez en Villar del Arzobispo. Después de varios días oculto, el 10 de agosto de 1936 fue detenido por milicianos “pero providencialmente logró evadirse del pelotón que le buscaba para darle muerte por su destacado papel en el apostolado católico”. Al crearse en el año 1939 las Magistraturas de Trabajo, se decantó por este campo profesional en el que fue nombrado años después decano, cargo que ejerció hasta su muerte en 1965.
Tuvo otros cargos civiles en Valencia, como presidente de la Junta Provincial de Enseñanza Primaria, presidente del Instituto Nacional de Previsión y Jefe del Seguro de enfermedad. José María Haro Salvador participó durante toda su vida en diversas actividades vinculadas a la Iglesia. Fue secretario de la Federación de Estudiantes Católicos de Valencia y miembro activo de la Asociación Católica de Propagandistas desde su juventud.
Participó activamente en la vertiente social de la Iglesia que le llevó a ocupar desde 1943 a 1955 la presidencia de los Hombres de Acción Católica de Valencia. Allí estuvo en los orígenes de Cáritas, siendo uno de los fundadores de los Secretariados Parroquiales de Caridad. También fue, entro otros cargos, director del Banco de Nuestra Señora de los Desamparados y Tesorero del Patronato de Viviendas del Arzobispado.
Además, durante su participación en el patronato se construyeron varios grupos de viviendas sociales como las de los barrios de Tendetes, Patraix y San Marcelino.
José María Haro fue un “incansable y fidelísimo colaborador de monseñor Marcelino Olaechea desde su llegada a Valencia en 1946 y gastó su vida al servicio de la Iglesia, y en ella y por ella, de los demás hombres”.