Redacción | 4-02-2014
FT-SALAJornada histórica la que vivió el pasado miércoles, 4 de febrero, la facultad de Teología de Valencia ‘San Vicente Ferrer’ en su 40 aniversario, con la participación del cardenal Antonio Cañizares y de doce arzobispos y obispos de la Iglesia en España, que quisieron sumarse al homenaje a la solemne investidura como doctores honoris causa de monseñor Vicente Cárcel Ortí y del P. Argimiro Velasco Delgado, de la Orden de Predicadores. Además, se quiso conmemorar la fiesta del patrón de las universidades católicas, santo Tomás de Aquino, que se había celebrado el 28 de enero.
Con el salón de actos abarrotado desde varios minutos antes del inicio de la ceremonia, al igual que la antesala y el vestíbulo de la facultad de Teología, en la calle Trinitarios, daba comienzo a las 18 horas el solemne acto. Antes, muchos saludos entre los profesores, los alumnos, y los obispos que habían pasado también en su mayoría por sus aulas.
Así, entre los participantes en el acto académico figuraban el arzobispo de Mérida-Badajoz, monseñor García Aracil; el arzobispo emérito de Zaragoza, Manuel Ureña, y los obispos de Albacete, monseñor Ciriaco Benavente; Mallorca, monseñor Javier Salinas; Alcalá de Henares, monseñor Juan Antonio Reig; Orihuela-Alicante, monseñor Jesús Murgui; Sant Feliu de Llobregat, monseñor Agustín Cortes; Palencia, monseñor Esteban Escudero; Segorbe-Castellón, monseñor Casimiro López; y Tortosa, monseñor Enrique Benavent; así como el obispo electo de Barbastro-Monzón, monseñor Ángel Javier Pérez Pueyo, y el obispo emérito de Mondoñedo-Ferrol, monseñor José Gea.
En la mesa presidencial sobre el escenario, flanqueando al cardenal y gran canciller de la facultad, Antonio Cañizares, se encontraban el vice gran canciller y provincial de los Dominicos, Martín Gelabert, el decano de la facultad de Teología, Juan Miguel Díaz Rodelas, el vicedecano, Vicente Botella, y el secretario general, Mariano Ruiz.
Antes de la investidura como doctores honoris causa, el Cardenal entrego la Medalla de la Facultad en reconocimiento a su labor a una quincena de profesores eméritos, empezando por monseñor Enrique Benavent, al que siguieron Miguel Payá Andrés, Ignacio Pérez de Heredia, Emilio Aliaga, Vicente Collado, Miguel Antolí Guarch, Adolfo Barrachina, Antonio Benlloch, Salvador Castellote, Joaquín Pascual Torró, Juan José Garrido, Gonzalo Gironés, Elías Pastor, Fernando Salom, Jaime Sancho, y a los dominicos Gerardo Sánchez Mielgo, Juan José Gallego Salvadores, Vito Tomás Gómez García, Arturo Bernal, Roberto Ortuño, Feliciano Paredes y Esteban Pérez Delgado.
Nuevos doctores honoris causa
A continuación, hicieron su entrada en el salón de actos los candidatos al doctorado honoris causa y sus padrinos, dos reconocidos sacerdotes, el profesor doctor Miguel Navarro, en el caso de monseñor Vicente Cárcel, y el también profesor doctor Esteban Pérez Delgado, que pronunciaron sus respectivas Laudatios de los doctorandos.
A continuación, el cardenal Cañizares, “por unanimidad de la Junta de la facultad de Teología ‘san Vicente Ferrer’ y en reconocimiento de vuestros relevantes méritos”, les entregaba a uno y otro el titulo de doctor honoris causa y les imponía la medalla, mientras los centenares de participantes prorrumpían en una ovación.
Y además, les entregaba a través de sus padrinos, “el Libro de la Ciencia”, un facsímil del semonario de San Vicente Ferrer, que “os cumple enseñar, difundir y promover, y que sea para vos signo y aviso de que, por grande que fuere vuestro ingenio, debéis respetar y venerar la doctrina de vuestros maestros y predecesores”.
Luego vendría el juramento conjunto ante el decano, que les preguntó de forma solemne a los nuevos doctores esto: “¿Juráis solemnemente por vuestra conciencia y honor defender y respetar todos los derechos y honores de la facultad de Teología San Vicente Ferrer en cualquier parte del mundo en la que os hallaréis, así como favorecerla y ayudarla cuantas veces os fuera demandado?”.
El “sí juro” resonó en el salón de actos. Luego vendrían los discursos de ingreso de los nuevos doctores y del Gran canciller, antes de que todo los presentes en pie cantaran el ‘Gaudeamus Igitur’.
El doctorado honoris causa a monseñor Vicente Cárcel (Manises, 1940), quiere reconocer “su extraordinario trabajo de investigación y análisis histórico desarrollado al servicio de la Iglesia, tanto en la Santa Sede, como en España y en la archidiócesis de Valencia”.
Por su parte, en el caso de Argimiro Velasco (Palencia, 1930), la distinción es en reconocimiento a “su amplia y valiosa dedicación a la investigación y la docencia en Patrología y su ejemplar servicio como bibliotecario de la facultad de Teología de Valencia, en lo que fue su sección de Dominicos”.
El arzobispo de Valencia agradeció a la facultad de Teología su trayectoria “tan extraordinaria y sencilla, característica de la sana Teología que aquí se imparte” y pidió que sea “una Facultad de excelencia y de verdadera aristocracia del espíritu” durante la clausura del acto.