Belén Nava | 30-03-2017

A lo largo de los tres días de esta visita, la imagen peregrina de la Mare de Déu presidió la celebración de una misa de campaña, recibió ofrendas de productos no perecederos, y recorrió en procesión las calles de la localidad. (Foto: M.GUALLART)

A lo largo de los tres días de esta visita, la imagen peregrina de la Mare de Déu presidió la celebración de una misa de campaña, recibió ofrendas de productos no perecederos, y recorrió en procesión las calles de la localidad. (Foto: M.GUALLART)

“¡Vixca la Mare de Déu!”, “¡Vixca la perla del Túria!”, “¡Vixca la Mare dels valencians!” o “¡Vixca nostra patrona!” fueron algunos de los vítores que los vecinos de Burjassot lanzaron a la Virgen durante su recorrido por las calles de la localidad valenciana. Poesías declamadas a su paso, piropos y besos lanzados al aire se sucedían entre la emoción de aquellos que salieron de sus casas para contemplar la imagen procesional de la Virgen de los Desamparados.
Una emoción contenida que, en momentos, se llegó a mezclar con nervios. Nervios por algún que otro contratiempo que el viernes 24 hizo que la Mare de Déu retrasase por una hora su llegada hasta el casal de la falla Isaac Peral que ejercía, esa noche, de anfitriona y rendía pleitesía a la patrona de los valencianos con cantos y poesías.
El ‘maremóvil’ había sufrido una avería y la rapidez de actuación de uno de los vecinos que prestó su camión para transportarla hizo que la incidencia se quedará en una mera anécdota.
Desde allí, y en comitiva con algunos de los párrocos de los distintos templos de Burjassot y las autoridades civiles de la localidad, emprendía camino hacia la parroquia de San José Obrero donde permaneció durante los tres días que duró la visita a la localidad de l’Horta Nord.
Junto a ella, el sonido de la banda de cornetas y tambores de El Canyamelar que le acompañó durante su visita y que confería al recorrido una gran solemnidad cargada de emociones a flor de piel.
Algunas de las personas que marchaban junto al anda de la Virgen aseguraban que “la espera ha valido la pena” y es que, pese al frío de la noche, muchos niños acompañaban a la Maredeueta. Ese día no había sueño ni cansancio. Tan sólo ganas de conocer de cerca a la “madre” de la que tanto le habían hablado sus abuelos y a la que “mamá siempre le reza pidiéndole salud para todos”, aseguraba una pequeña junto a toda su familia.
La entrada a la parroquia de San José Obrero, regida por religiosos marianistas, cuya congregación celebra en la actualidad el 200 aniversario de su fundación, no pudo ser menos emotiva. El himno de la coronación de la Virgen de los Desamparados comenzaba a entonarse de forma tímida por parte de un grupo de seguidores de la Maredeueta a los que se unían el resto de vecinos que poco a poco llenaban la iglesia.
Poco a poco los sentimientos se iban sosegando y la quietud de la noche daba paso a una vigilia de oración que se extendía hasta la media noche.
El sol lució al día siguiente uniéndose a la alegría de Burjassot. Los feligreses, vecinos, clavarios, falleros se acercaban hasta la parroquia para realizar una ofren­da de productos no perecederos destinados a la Cáritas parroquial. En total se recogieron más de 800 kilos de comida. Ya por la tarde, la Virgen volvía a recorrer las calles de la localidad en una romería en la que visitó la Asociación cultural Santa Gema que pintó la calle con la Virgen y a sus pies una ‘senyera’. Con una poesía en alabanza de la Maredeueta era recibida y aclamada la patrona.
La siguiente parada, en la parte alta de Burjassot, fue en el casal de la falla Pi Margall, donde agasajaron a la imagen con el ‘cant d’albaes’. Los cantos rocieros dieron la bienvenida en la se­de de la Asociación Andaluza Al An­dalus 25. De allí, de nuevo al casal de la falla Isaac Peral. El recorrido finalizó en la misma parroquia don­de se celebró una oración al estilo Taizé organizada por los jó­­venes y, en donde se procedió a realizar una lectura bíblica, oración y can­tos en torno a ‘La Anunciación’.
El domingo, se despidió a la ima­gen de la Virgen de los Desam­parados con una misa de campaña en las inmediaciones de la pa­rroquia de San José Obrero. En ese momento ya lucía la cruz mariansita, regalo de la parroquia, y las insignias de las fallas participantes en la visita y las asociaciones Santa Gema y andaluza. Par­ticiparon, junto con el párro­co Fran­cisco Javier Subero y el vicario parroquial Julián Vicario, el vicario episcopal Jesús Corbí, el arcipreste Francisco Mora y párroco de San Juan de Ribera así como los párrocos de La Coma, Ángel Ramos, y Héctor Gabino Jofré de Terramelar.
Junto a ellos, autoridades civiles; los jefes de la Policía Nacional y Local de Burjassot; re­­presentantes de la Asociación An­daluza; falleras mayores y pre­sidentes de las fallas Issac Peral y de Pi i Margall; cla­varios mayores de la Asociación Santa Gema así como el presi­dente de la Hermandad de Se­guidores de la Virgen Juan Artu­ro Devís.
Antes de la partida de la Mare de Déu se entonó el himno de la coronación y el de Burjassot. A ellos le siguieron unas palabras de agradecimiento por parte de los Seguidores de la Virgen por la gran acogida y numerosa participación en todos los actos, resaltando la avería del ‘maremóvil’. “Pese a las dificultades, la Virgen realmente quería venir a Burjassot”, aseguraron con una gran sonrisa.
Una visita que, en palabras del padre Francisco Javier ha sido “una gracia de Dios porque ha unido a todo el barrio”. Para él y para su feligresía han sido días de “muchísima emoción y muchísima alegría. La gente no se podía creer tener a la Virgen tan cerca”.
Lea los testimonios de la visita en la edición impresa de PARAULA