EVA ALCAYDE | 22-02-2019

José, Teresa y Agustín recibieron el Bautismo de blanco. Detrás el sacerdote y el catequista que les han guiado en el camino. (FOTO: A.SÁIZ)

La comunidad católica de chinos no deja de crecer en la diócesis de Valencia. Y desde principios de año cuenta con cuatro nuevos miembros, que recibieron los sacramentos de iniciación cristiana (Bautismo, Comunión y Confirmación) de manos del obispo auxiliar, monseñor Javier Salinas.
PARAULA ha conversado con tres de ellos en la parroquia de Santa Ana, donde la comunidad china dispone de amplios locales para realizar sus múltiples actividades. Con la ayuda de Esteban Liu, sacerdote chino que hace de traductor, los tres nuevos cristianos nos cuentan su experiencia y su relación con la religión en Valencia y también en China, donde abunda el agnosticismo, el ateísmo, el sincretismo religioso, el budismo y el taoísmo. El cristianismo en China apenas lo practican el 4% de la población.
La Biblia en podcast
Zhengteng Huang, Agustín en su nombre de bautismo, piensa bien la respuesta antes de contestar. Dice que antes de conocer la fe, no hacía otra cosa en el día que trabajar en su bazar, ver la televisión y estar pendiente de su móvil. Y fue precisamente a través de su smartphone cuando tuvo contacto con la religión católica. “Un familiar me envió un audio sobre el Génesis y me dio mucho que pensar. Comprendí que el destino de la vida humana no puede ir hacia otra parte que no sea Dios”.
La familia de Agustín es budista, pero a él nunca le atrajo lo suficiente como para formar parte de esta religión. Cuando llegó a Valencia y a través de estos podcasts sobre la Biblia, comenzó a interesarse por la religión católica, que también practicaba su mujer. “Comencé a ir a las misas de oyente, y a recibir las catequesis. Lo que escuchaba me gustaba, me llenaba el corazón y entonces me di cuenta de que me sentía vacío”.
De la religión católica lo que más le impresiona es la “entrega de Jesús por salvarnos y el amor mutuo y fraterno que se respira en la Iglesia”.
Sin iglesias, ni sacerdotes
La familia de José, Xianzhang Li, en cambio, sí era católica en China, pero como él mismo explica allí las cosas son diferentes. “Yo no fui bautizado. Cuando era niño no había sacerdotes, ni catequistas, ni iglesias, ni formación… aunque la semilla de la fe la llevaba en el corazón”, explica José que tampoco creyó en otras religiones a su alcance.
José Li tiene 55 años y antes de llegar a Valencia trabajó en otras cocinas de ciudades como Tenerife o Castellón, pero allí no había comunidades de chinos. El boca a boca le llevó hasta la parroquia Santa Ana, donde conoció a Esteban Lin, el sacerdote.
En este paso fue fundamental lo que el propio Esteban ha bautizado como “comida pastoral”. “Voy a comer con ellos, los conozco y les invito a participar de las catequesis”, explica. Estas catequesis han conducido a José hasta el Bautismo.
No sentir miedo
Para Teresa del Niño Jesús, otra de las fieles que ha recibido los sacramentos de iniciación cristiana, la vida espiritual le hace “sentir más fuerte”, y asegura que le “gusta no sentir miedo y tener el corazón tranquilo y en paz”. Teresa tiene 55 años y lleva 3 en Valencia. Vino ya jubilada pues en China trabajó durante más de 30 años como profesora de inglés. Aquí atiende a su hija que está estudiando Bachillerato y pronto irá la universidad.
En abril del año pasado participó en una peregrinación con la comunidad a Sevilla, Granada y Córdoba y se llevó “una muy buena impresión”. “Me atrajo la entrega a los demás y la caridad que había en la comunidad”, explica.
Teresa se apuntó, entonces, al grupo de mujeres Casa Santa Marta y al grupo de la Biblia. “Me gusta mucho la Biblia y quiero conocerla más, profundizar en ella y estudiarla”, apunta con una sonrisa tímida. Esto le llevó a unirse, además, a las catequesis y al grupo de oración. “También quiero conocer más a Jesús y voy a la adoración del Santísimo cada jueves. Todo esto me hace sentir que Jesús vive en mi corazón. Siento que quiero conocerle más y estar más unida a Él”, asegura.
Agustín, José y Teresa, los tres, reconocen que su vida ha cambiado al unirse a la comunidad católica. Otros compatriotas están ya siguiendo sus mismos pasos. Y Esteban Liu, el sacerdote nos confirma que otro grupo va a empezar en breve las catequesis de iniciación cristiana. “Cada día hay más gente en la comunidad, y ya somos más de 600 católicos chinos en la diócesis”, asegura.
“Los laicos también debemos evangelizar”
El catequista de Agustín, José y Teresa, es José Kao, un hombre alegre, positivo y entusiasta, que está convencido que ha “recibido mucho de Dios” y que la misión de la evangelización no solo es del sacerdote o las personas consagradas. “Los laicos también tenemos que asumir esa responsabilidad. Puede que yo no sea muy talentoso, ni tenga muchas capacidades, pero soy un instrumento y ofrezco mi propio testimonio”, explica José con grandes gesticulaciones y añade que “la fe no se aprende solo en los libros, sino que los católicos necesitan vivencias”.
José nos cuenta que tuvo miedo de asumir la responsabilidad como catequista, pero ahora está “muy contento de ser la luz y la sal”, de transmitir su alegría y ayudar a sus compatriotas “a vivir más profundamente”. A José le da alegría ver como su trabajo va dando frutos, porque él considera que “existen muchos problemas espirituales en el mundo y que las personas necesitan de Dios”. “Un cristiano es un buen ejemplo para el mundo”, concluye.