La mesas se instalaron en la nave central del templo.


E.A. | 02-01-2014
La cena del día de Navidad ha sido este año especial para más de 250 personas en riesgo de exclusión social, muchos de ellos sin hogar, y personas con escasos recursos de Valencia. Todas ellas pudieron compartir comida caliente, techo y amistad, gracias a la parroquia San Miguel y San Sebastián de Valencia, que organizó una cena en el interior del templo.
Cerca de 100 voluntarios, la mayoría feligreses de la parroquia, prepararon más de 90 litros de sopa cubierta, que se fueron recogiendo en termos por las casas de los voluntarios. El menú se completó con entremeses, pollo asado con patatas, fruta y dulces navideños.
La iniciativa, que es la primera vez que se realiza en Valencia, ha sido organizada en colaboración con la asociación ‘Amigos de la Calle’, entidad que los domingos reparte sopa caliente en las inmediaciones de la parroquia.
“Contábamos con la experiencia de esta asociación, pero es la primera vez que una iglesia se convierte en un salón para ofrecer un banquete de Navidad”, explica el párroco Juan Andrés Talens, que está muy satisfecho con la experiencia, que ha sido “muy enriquecedora para todos”.
La sacristía se convirtió en una cocina improvisada, se instalaron mesas a lo largo de la nave central del templo y se utilizaron los bancos de la iglesia como asientos. También se habilitó un lavadero para que los comensales pudieran asearse, y se instaló un servicio de guardarropa y de cuidado de animales para las personas que acudieron con ellos.
Los voluntarios, además de repartir comida, ofrecieron su cariño y amistad a los comensales que también recibieron la visita y la bendición del arzobispo de Valencia, don Carlos.
La velada contó con la participación del coro infantil de la parroquia San Miguel y San Sebastián, que ofreció un recital de villancicos.
También ha colaborado Cáritas Diocesana de Valencia, las Hermanas de San José de la Montaña, que ofrecieron las ollas y bandejas, y los supermercados Consum y Mercadona, que donaron bonos para adquirir alimentos para la preparación de la cena.
La iniciativa “surgió a raíz de la cena de Navidad para personas sin hogar que todos los años organiza la basílica de Santa María in Trastevere de Roma”, explica el párroco, que ya piensa en repetir la experiencia el año que viene.
“Haremos una invitación nominal, porque estas personas son únicas y se merecen que las llamamos por su nombre”, señala Talens, párroco de San Miguel y San Sebastián.