EDUARDO MARTÍNEZ 08-04-2016

Hanna Klaus, en el Patio de los Olivos de la sede de la UCV en ‘Santa Úrsula’. J. PEIRÓ

Hanna Klaus, en el Patio de los Olivos de la sede de la UCV en ‘Santa Úrsula’. J. PEIRÓ


Teen STAR es un programa de educación afectivo-sexual para adolescentes y jóvenes presente en cincuenta países de todo el mundo. Está basado en el conocimiento de la propia fertilidad y del significado del amor y de la sexualidad. Esa formación permite a los chavales reconocer que no están preparados todavía para mantener relaciones sexuales, que deben esperar. Se trata, por tanto, de una propuesta que choca frontalmente con la cada vez más potente ideología de género. Si ésta está consiguiendo -a través incluso de charlas en colegios por parte de grupos afines- inculcar a los adolescentes la pretendida conveniencia de que experimenten el placer sexual unos con otros, el Teen STAR logra todo lo contrario: aproximadamente la mitad de los chicos y chicas que participan en sus cursos interrumpen las relaciones sexuales -en los casos de quienes las mantenían- y los que no tenían las retrasan generalmente hasta una edad de maduración adecuada.
Hanna Klaus es la persona que fundó hace treinta años este programa que hoy, ante un extendido clima de pansexualismo y de renuncia a la capacidad humana de autodominio, sigue impartiéndose con éxito en los cinco continentes. La ginecóloga y religiosa austriaca ha visitado Valencia para presentar los contenidos del Teen STAR en una conferencia el pasado fin de semana en la Universidad Católica de Valencia ‘San Vicente Mártir’. En la diócesis valentina, el programa ha sido acogido en varios colegios y parroquias, y existe ya un nutrido grupo de monitores dispuestos a impartirlo allá donde sea solicitado. En el conjunto de España, setenta mil chavales han recibido hasta el momento el curso y cerca de 4.500 monitores están formados para desarrollarlo.
Los responsables del Teen STAR aseguran que los efectos positivos del programa van mucho más allá de la reducción de embarazos no deseados, abortos, enfermedades venéreas… derivados de su promoción de la abstinencia sexual y la castidad. Conocerse a sí mismo, aprender a amar y a ser respetado, aprender a ser feliz en definitiva, son los beneficios profundos que -aseguran- proporciona.
Aprovechando su estancia en Valencia, PARAULA entrevistó a la fundadora del Teen STAR, y habló con ella de todo ello.
– El objetivo final del Teen STAR es la felicidad de los adolescentes. Para ello, fomenta entre otras cosas el autoconocimiento, el esperar a tener relaciones sexuales para cuando sean adultos… Sin embargo, en el ambiente cultural dominante parece que el placer sexual ocupa un papel primordial también a esas edades…
– La cultura actual, además, no diferencia entre el propio placer y la felicidad. Pero en realidad, la felicidad se encuentra por la entrega amorosa al otro. Cuando las personas de verdad se aman, como enseñó Juan Pablo II, hacen una entrega personal de ellas mismas. He visto a mucha gente que está en un camino equivocado porque lo que hacen es buscarse a sí mismos y cuanto más lo hacen más perdidos están. Muchas personas creen que el objetivo de entablar una relación sexual es encontrar el placer sexual, pero esto no funciona. Sólo cuando te entregas a ti mismo es cuando encuentras la felicidad. Por eso en cierto modo se puede decir que el placer se busca pero la felicidad se encuentra, llega…
Lea la entrevista íntegra, en la edición impresa de PARAULA