M.J.Fraile | 24-04-2014
SS-Misa-Crismal-2“Las claves esenciales para evangelizar hoy son la misericordia y la comunión”, con estas palabras anunciaba el arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, un nuevo “plan de acción pastoral” para la archidiócesis de Valencia, tras el Itinerario Diocesano de Renovación iniciado en 2010 y que concluye este curso.
El anuncio del Itinerario Diocesano de Evangelización (IDE) tuvo lugar en la misa crismal que presidió el pasado miércoles y en la que concelebró el cardenal valenciano Antonio Cañizares, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, y el obispo emérito de Mondoñedo Ferrol, monseñor José Gea Escolano, también valenciano, así como centenares de sacerdotes de la archidiócesis.
Ante centenares de sacerdotes, Mons. Osoro aseguró que el IDE será “todo un proyecto pastoral completo que abarque todas las realidades y sea posible realizarlo entre todos los cristianos”. El plan, en el que los sacerdotes “hemos de provocar lo que el mismo Señor provocó en el corazón y en la vida de los creyentes”, estará basado en la misericordia y en la comunión porque “proceden del mismo Jesucristo”. Además, tanto Juan XXIII como Juan Pablo II, que serán canonizados este domingo 27, “con su vida y con sus palabras nos regalaron estas claves esenciales para salir y anunciar la alegría del Evangelio”.
Una nueva cultura
En la homilía de la misa Crismal Mons. Osoro se refirió a las parábolas del Buen Samaritano y del Hijo Pródigo “en las que Jesús, con una belleza extraordinaria nos revela el mensaje de la misericordia del Padre”. A este respecto, destacó cómo en estas parábolas “se nos cuenta nuestra propia historia, la historia de todos los hombres, pero también se nos cuenta cómo un discípulo del Señor debe anunciar la misericordia con el rostro que Dios mismo le dio”, y eso es algo que “urge que anunciemos sin miedo”, apremió el Arzobispo.
Después de resaltar que en la cruz “Dios mismo adopta la condición de esclavo” y que “su servicio como esclavo en lugar nuestro se convierte en la nueva ley universal, en una nueva situación en el mundo que hay que comunicar y estamos llamados a ello” , el titular de la archidiócesis de Valencia señaló que “creer en Jesucristo es creer que el amor es más poderoso que el odio y que la violencia, que cualquier mal que pueda envolver a los hombres”. Por ello, “la misericordia, que es el amor y la justicia de Dios, tiene que convertirse en el fundamento de una nueva cultura”, propuso monseñor Osoro que animó a “tener la valentía y la audacia” para conseguirlo.
Crecer por atracción
Asimismo habló de cómo “la comunión en la Iglesia es esencial” recordando que la Iglesia “nacida de la Cena del Señor, se constituye no sólo en origen, sino en norma permanente, en principio constitutivo de su existencia histórica, en centro y fuente del nuevo pueblo de Dios”.
La eucaristía “conforma y configura la Iglesia, que es, así, casa y escuela de comunión, como nos dice el Papa Juan Pablo II” y “estamos llamados a vivir en comunión: Él nos eligió como a los Doce para vivir en comunión con Él”, señaló.
Además, “la diócesis, la Iglesia particular es el lugar privilegiado de la comunión”, y, “como comunidad de amor está llamada a reflejar la gloria del amor de Dios que es comunión”. La Iglesia “no crece por proselitismo sino por atracción y atrae cuando vive en comunión, así reconocían a los discípulos de Jesús, porque se amaban los unos a los otros, como Él amó y lo mostraban y manifestaban en realizaciones concretas”, puntualizó el prelado.
Al término de su homilía, monseñor Osoro reiteró que “comunión y misericordia van unidas, porque la Eucaristía es la tierna misericordia que llama a todo hombre a tener parte con Cristo para realizar una misión, como es hacer ver la actualidad del acontecimiento que es el amor personificado”. Don Carlos concluyó haciendo un llamamiento a todos los sacerdotes diocesanos a ser capaces de “contagiar siempre la comunión que nace de Jesucristo, se alimenta en Jesucristo y se expresa como lo hizo Jesucristo”. En la misma celebración, centenares de sacerdotes de la archidiócesis de Valencia renovaron las promesas de su ordenación sacerdotal ante el Arzobispo.