Hace 2.000 años nadie quiso ayudar a María, que tuvo que dar a luz a su niño Jesús en un humilde pesebre. Afortunadamente, hoy en día existen muchas personas dispuestas para ayudar a las madres gestantes para que el milagro de la vida siga su curso. Hoy traemos a estas páginas la historia de Yolanda, una mujer valenciana y luchadora, que vio su sueño hecho realidad, con la ayuda de PROVIDA VALENCIA.
EVA ALCAYDE | 21-12-2018

Yolanda junto a su hija. (FOTO: A.S.)

Solo quien desea tener un hijo con todas sus fuerzas y no lo logra sabe el sentimiento de desazón y angustia que puede invadir a una persona en estas circunstancias. Este es el caso de Yolanda, una joven valenciana y luchadora que hoy nos cuenta su historia bañada con luces y sombras.
La vida no ha sido fácil para Yolanda, pero ella, en lugar de perderse en quejas y lamentos, ha luchado siempre para salir adelante. Con 18 años dejó el instituto y se puso a trabajar. Con 21 compró un piso y siguió trabajando para poder pagarlo. “Mi vida se resumía en trabajar y pagar mi casa y a los 36 ya la tenía pagada”, dice visiblemente orgullosa.
A Yolanda no le asusta trabajar. Lo ha hecho mucho y en muchos sectores. Algunas veces en inmobiliarias, cuando el sector estaba en auge, otras en almacenes, como el de El Corte Inglés, y las más en el sector hostelero: cafeterías, bares y restaurantes…
Una de las cosas que Yolanda más ha deseado en su vida ha sido ser madre. Pero tampoco en el amor ha tenido demasiada suerte. Con diferentes parejas no consiguió quedarse embarazada. Lo intentó por todos los medios posibles y al final, cuando cumplió los 40 años tuvo que desistir, por su edad, y por un diagnóstico demoledor que dio al traste con todas sus esperanzas “esterilidad ovárica”.
“He llorado mucho por no poder ser madre, más que en toda mi vida. Mi único deseo era traer un hijo al mundo”, reconoce Yolanda que tardó en encajar el duro golpe que supuso para ella.
Pero a veces los milagros ocurren y la vida le tenía reservado un gran regalo. A los 41 años encontró una nueva pareja y, al año de iniciar la relación, Yolanda quedó embarazada de forma natural.
Imagínense. La sorpresa fue mayúscula. Yolanda no daba crédito a esas dos líneas rosadas que coloreaban su test de embarazo. “¡No podía creerlo! incluso fui a la farmacia varias veces a confirmar que realmente significaba que estaba embarazada”, exclama Yolanda que todavía hoy, dos años después, se pregunta si aquello fue un milagro.
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