El Papa ante la III Jornada de los Pobres: “Los pobres no son números” Así les ayudan los jóvenes valencianos

BELÉN NAVA | 13-11-2019
Los pobres son el fruto cada vez más numeroso de una sociedad con fuertes desequilibrios sociales. “La promoción social de los pobres no es un compromiso externo en el anuncio del Evangelio”, dice el Papa en el mensaje con motivo de la III Jornada Mundial de los Pobres que se celebra este domingo 17 de noviembre.

Con el lema ‘La esperanza de los pobres nunca se frustará’ el papa Francisco pide devolver a los pobres la esperanza perdida a causa de la injusticia, el sufrimiento y la precariedad de la vida. Jóvenes de la diócesis han tomado buena nota de ello y se han puesto manos a la obra para ayudar a los más desfavorecidos.

Este domingo, 17 de noviembre, celebramos la III Jornada Mundial de los Pobres con el lema, ‘La esperanza de los pobres nunca se frustrará’ (Sal 9,19). Unas palabras, explica el papa Francisco en su mensaje para la Jornada, que se “presentan con una actualidad increíble. Ellas expresan una verdad profunda que la fe logra imprimir sobre todo en el corazón de los más pobres: devolver la esperanza perdida a causa de la injusticia, el sufrimiento y la precariedad de la vida”.

“A veces -recuerda el Santo Padre- se requiere poco para devolver la esperanza: basta con detenerse, sonreír, escuchar. Por un día dejemos de lado las estadísticas; los pobres no son números a los que se pueda recurrir para alardear con obras y proyectos. Los pobres son personas a las que hay que ir a encontrar: son jóvenes y ancianos solos a los que se puede invitar a entrar en casa para compartir una comida; hombres, mujeres y niños que esperan una palabra amistosa. Los pobres nos salvan porque nos permiten encontrar el rostro de Jesucristo”.
Uno de los objetivos de la jornada es redescubrir el valor de estar jun­to a las personas más po­bres y vulnerables de nuestras comunidades, y es también una ocasión magnífica para subrayar la dimensión que la lucha contra la pobreza tiene en la misión evangelizadora de la Iglesia, que se desarrolla por me­dio de miles de comunidades parroquia­les, diócesis e instituciones sociales.

Crear esperanza en los más desfavorecidos. En aquellos que, por desgracia, tuvieron que huir de sus casas por estar en zonas de conflictos. En los que, por las idas y venidas de la economía perdieron sus negocios y se vieron abocados a una vida de carencias. En los que nunca conocieron lo que era el amor porque fueron abandonados desde su nacimiento.

Una esperanza que, desde diferentes ámbitos, los jóvenes de nuestra diócesis se encargan de repartir entre los olvidados de nuestra sociedad. Con cada una de sus actividades aportan su granito de arena para ayudar, confortar a familias, niños, mayores o jóvenes como ellos, que se dan cuenta que es posible una salida a su actual solución y que, además, alguien se preocupa por ellos.

En PARAULA hemos querido plasmar algunas de estas acciones. Como dice el refranero español, ni son todos los que están, ni están todos los que son. Colegios, parroquias, movimientos… también realizan de forma puntual, y con la ayuda de los jóvenes, campañas de ayuda a través de Cáritas con su recogida de alimentos, juguetes o ropa.

HAKUNA- CASA NUEVA
Acogida de subsaharianos a las afueras de Sagunto

Fue una decisión del “Jefe”. De esta manera tan simple, pero a la vez sincera y concreta, Amparo explica su vinculación con el proyecto ‘Casa Nueva’ que lleva a cabo Hakuna Valencia. “Creo que Él sabía que yo necesitaba a los chicos de ‘Casa Nueva’ en mi vida y por eso hizo de las suyas para que acabara yendo todos los domingos a verles a Sagunto. El compromiso viene después, viene con el cariño que recibo, con todo el amor y acogida que ellos me ofrecen gratuitamente cada domingo que voy a verles”, nos explica. “Creo que vivimos en un tiempo donde el consumismo ha pasado incluso a formar parte de las relaciones humanas: no me sirves, no sien­to ya lo mismo que antes, pues a otra cosa mariposa. Se viven relaciones de usar y tirar donde el compromiso está totalmente ausente”. Sin embargo eso no impide que esta joven valenciana, cada domingo vuelva a elegirles a ellos, “y aunque a veces me cuesta y me pongo excusas, no fallo, se que cada domingo me entreno en el amor hacia los demás”.

DEJA HUELLA – PUREZA
Chocolate y caldo caliente

Suele ser con las olas de frío cuando nos acordamos de las personas que no tienen un techo en el que cobijarse de las inclemencias del tiempo y que duermen al rado noche sí, noche también. Sin embargo, el grupo ‘Deja Huella’ del colegio Pureza de María de la avenida del Cid no se olvida de ellos, y, en los meses de invierno organiza salidas nocturnas para confortar a los sin hogar con caldo y chocolate caliente.

La hermana Mónica, responsable del grupo de chicos y chicas de bachillerato y universitarios, explica que muchas veces, y tras las conversaciones con ellos “manifiestan necesidades muy concretas, y una vez detectadas en la siguiente salida llevamos el calzado, o abrigo que necesita la persona”.

Recorren las calles de Valencia buscando a personas sin hogar y tal y como asegura Esther, una de las jóvenes participantes, “salen a la luz historias dignas de ser escuchadas” porque, en definitiva, “se trata de la importancia de predicar desde la sencillez y el amor en Cristo”.

CUMBRES SCHOOL – FUNDACIÓN ALTIUS
Escolares ‘apadrinan’ a 22 familias de Orriols

En el valenciano barrio de Orriols, una zona de población multicultural, con una alta tasa de crecimiento demográfico pero a su vez un elevado porcentaje de paro, la Fundación Altius -obra social de Regnum Christi, no gubernamental- cuenta con un centro de atención especializada para los más jóvenes, menores que se encuentran en situación de vulnerabilidad social.

Allí se acompaña a los niños para prevenir el fracaso escolar, conductas de riesgo en su tiempo de ocio y para fomentar valores educativos y solidarios. Mejorando sus resultados académicos y generando cambios positivos en su autoestima, motivación y habilidades sociales, proporcionamos a los niños y sus familias herramientas para romper el círculo de la pobreza que se transmite de padres a hijos.

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