PILAR MELGAR | 21-11-2018

Las sesiones de la Escuela de Abuelos se imparten en Avellanas, 12. (FOTO: A.SÁIZ)

Hay que “enseñar a tener criterios, resulta imprescindible enseñar a descubrir lo que hay de verdad en las cosas”. Con estas palabras dio comienzo la tercera sesión de la Escuela de Abuelos que organiza el Arzobispado de Valencia con el fin de analizar el papel de los abuelos en el seno de la familia.
Bajo el título ‘Los abuelos orientan con su experiencia a los nietos’, el pasado día 12, José Fos, abogado y padre de familia numerosa, invitó a los asistentes a aprovechar las experiencia para colaborar en la educación integral de sus nietos.
En primer lugar insistió en que hay que “enseñar a tener criterios” pues en “esta cultura de la imagen” dirigida más a mover los sentimientos y despertar apetencias, para dirigir conductas hacia un determinado consumo, resulta imprescindible enseñar a los niños a descubrir lo que hay de verdad en las cosas.
Prosiguió aconsejando como conveniente conocer para hacer y antes que actuar, pensar. “Este principio ayudará a los niños y adolescentes a conocer lo que deben hacer, lo que hacen y por qué lo hacen”, indicó. Y calificó de positivo que “los niños acepten y aprendan de sus propios errores, equivocaciones y aciertos, responsabilizándose de lo que han hecho bien o mal, y no echar la culpa a los demás”.
El ponente insistió en “la formación de la conciencia de los niños ya que esto posibilitará percibir el bien y el mal como algo a hacerse o evitarse. E impulsa a hacer el bien y evitar el mal, y a emitir juicios sobre lo hecho”.
También dio orientaciones sobre criterios que se han de tener en cuenta en el trato y el comportamiento y revisó los principios de autoridad. Para ello se preguntó si es posible conquistar el afecto de los nietos en equilibrio con el ejercicio de la autoridad y si se puede exigir y conducir, sin imponer.
Fos señaló que “la autoridad es un servicio que los abuelos educadores realizan en el hogar”, “un medio para que los niños crezcan y maduren. La autoridad no es una manera de ejercer control sobre otros, sino que debe ser un servicio orientado a la búsqueda del bien de todos, una forma de mantener el orden en esta comunidad de vida, de amor y de educación que es la familia”.
Igualmente resaltó la importancia de establecer normas para regular el buen funcionamiento porque “si no hay normas la desorganización es absoluta”. Las normas se establecen según unos principios que se comparten y se aprenden en el seno de las familias, donde los niños aprenden por el ejemplo.
Respecto a quién establece y cómo se establecen estas normas indicó que “cuando los niños son muy pequeños las normas las deben establecer los padres, pero en la realidad no siempre es así, vemos niños que establecen el funcionamiento de la familia, de manera inconsciente, pero lo hacen”. “Cuando los niños son mayores es recomendable llegar a ciertos acuerdos y consensos”. Prosiguió aclarando que “en casa de los abuelos no todo está permitido, puede haber otro tipo de normas, pero debe quedar claro que sólo en casa de los abuelos y con sus límites, sin contradecir las normas de los padres ni las de los profesores”.
Terminó la exposición con unos “avisos prácticos” entre los que destacó que “la autoridad tiene que responder al principio: Fortiter in re, suaviter in forma” (‘Fuerte en la cosa, en lo indicado o mandado, y suave en la forma’).
El responsable de la Escuela de abuelos, Rafael Ortín, explicó que estas sesiones tienen como finalidad “ayudar a los abuelos en el cuidado de sus nietos, intercambiando experiencias, y analizar su influencia en la vida familiar como apoyo a los padres, primeros responsables”.
En este primer curso, que se desarrolla en los meses de octubre y noviembre, se tratarán temas como la importancia de la experiencia de los abuelos a la hora de orientar a los nietos o su importante papel en la transmisión de la fe. El segundo curso de la Escuela tendrá lugar entre los meses de enero y marzo de 2019.