El cardenal Cañizares, en Mas de Jacinto, aldea de Castielfabib.  Foto: Javier Peiró

El cardenal Cañizares, en Mas de Jacinto, aldea de Castielfabib. Foto: Javier Peiró


L.B. / M.J.F | 3-12-2014
Con un grado bajo, cero el pasado miércoles iniciaba el cardenal arzobispo de Valenica, Antonio Cañizares, la tercera jornada de su visita pastoral a la diócesis de Valencia que está dedicando en sus primeros días al arciprestazgo más lejano de la sede metropolitana. La entrega total y cariño que está manifestando don Antonio, en su visita al Rincón de Ademuz, se está viendo correspondida por la acogida y cercanía de los vecinos, cuya actitud “está siendo ejemplar”, según el vicario episcopal de la zona, Arturo Ros.
Desde que el pasado domingo 30 de noviembre comenzó su visita, don Antonio, prácticamente, no ha tenido un momento de descanso: reunión con los sacerdotes, visitas a enfermos y a residencias de ancianos, encuentro con jóvenes y niños, reunión con voluntarios de Cáritas, los consejos pastorales de diferentes parroquias…
 
Una vecina de la Puebla de San Miguel enseña a don Antonio una foto antigua de la visita del que fuera obispo auxiliar, González Moralejo. Foto: J. Peiró

Una vecina de la Puebla de San Miguel enseña a don Antonio una foto antigua de la visita del que fuera obispo auxiliar, González Moralejo. Foto: J. Peiró


“Estamos todos”
Numerosos vecinos, no sólo de Ademuz sino también de pueblos cercanos, llenaron la parroquia de San Pedro y San Pablo el domingo pasado para participar en la misa de inicio de esta visita pastoral. El Arzobispo manifestó “mucha alegría de comenzar su visita por esta zona”. Igualmente destacó su deseo de hacerse presente entre todos, “de escucharles, de compartir y saludaros a todos”.
“La celebración del domingo fue de gran profundidad, en parte, por la actitud orante de los fieles, lo que impactó al Cardenal”, subraya Arturo Ros.
Por su parte, el párroco de Ademuz, José Doménech, reconoce que “aunque en la zona no somos muchos, la gente está respondiendo muy bien y se podría decir que estábamos todos”.
El sentir general es que al Arzobispo “se le nota que está muy contento y se encuentra muy agusto”, añade.
Cuando va por la calle la gente se acerca a saludarle y, “si no, es él el que se detiene a saludar, incluso a los niños. No está escatimando esfuerzos”, explica Doménech.
Precisamente, en su visita a Casas Altas y Vallanca, el Cardenal hizo un amigo muy especial. “Un niño de Vallanca, de 7 años y 2º curso de catequesis de Comunión, que se presentó como “el sacristán”, le acompañó durante la visita a los enfermos en sus casas particulares”, añade el párroco de Ademuz.
También los jóvenes están ocupando un lugar muy especial en la agenda del Arzobispo durante su visita pastoral. En Ademuz se reunió con los que se preparan para la Confirmación y con las misioneras de Verbum Dei, que les imparten las catequesis. Don Antonio entabló un diálogo con los jóvenes, que le preguntaban acerca de “la elección del papa Francisco, así como por las diferencias que hay entre un arzobispo, un cardenal y un obispo”.
Esta misma actitud de cercanía es la que está manifestando en otros encuentros, como en la visita a la residencia de mayores de Ademuz, donde “saludó uno a uno a todos ellos y a los cuidadores”.
En todas las ocasiones don Antonio está animando a los vecinos “a leer el Evangelio y rezar el Rosario todos los días, tanto en comunidad como individualmente, pero sobre todo, en familia”, comenta José Doménech.
Ni siquiera el mal tiempo ha impedido que el Arzobispo cumpliera con los actos previstos, como la visita al cementerio de Casas Bajas. “Se movió viento y hacía muchísimo frío, pero todos lo hemos resistido muy bien”, señala el párroco de Ademuz.
 
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