L. B. | 29-02-2012

Fernando Ramón, durante la entrevista. (Foto: Alberto Sáiz)

Fernando Ramón, durante la entrevista. (Foto: Alberto Sáiz)


Este domingo 4, la diócesis de Valencia celebró el Día del Seminario. Con este motivo, PARAULA ha hablado con el sacerdote Fernando Ramón, rector del Seminario Mayor de la archidiócesis de Valencia.
-¿Cómo se celebra el Día del Seminario en el seminario?
– Aquí no hay ninguna celebración especial, precisamente porque los seminaristas acuden este día a sus parroquias de origen, a las parroquias donde están haciendo su experiencia pastoral o a aquellas que lo solicitan, para ofrecer su testimonio vocacional y contar cómo es su vida y formación en el seminario. Esto es importante porque a la gente le hace bien ver que aún hay jóvenes que responden afirmativamente a la llamada del Señor.
– El lema del Día del Seminario este año es ‘Pasión por el Evangelio’. ¿Cómo se manifiesta esta pasión en los jóvenes?
– Esa pasión debería manifestarse en una implicación importante en el proceso de formación espiritual, con la oración y celebración de los sacramentos. También en un esfuerzo en el ámbito formativo, en los estudios. Y, en tercer lugar, en ir modelándose con las actitudes propias del sacerdote buen pastor, a través de la vida comunitaria de relación con los compañeros, la familia, etc.
-¿Cómo la viven nuestros seminaristas?
– Cada uno la vive a un ritmo. El seminario supone un acompañamiento personal, no hay recetas colectivas. Por eso, cada seminarista tiene un trato personal con el formador y un proyecto en el que se insiste en aquellos aspectos en los que necesita mayor maduración.
Lo que está claro es que detrás de cada seminarista hay una historia de encuentro con el Señor y un milagro. Porque para mí es un milagro maravilloso que hoy en día un chaval quiera responder a la vocación entregando su vida a este proyecto a pesar de la sociedad en la que vivimos.
-¿Cómo se adquiere esta pasión por el Evangelio? ¿Es natural o se va educando?
– Ni se aprende, ni se inculca. Esa pasión se contagia viviéndola, y en el seminario se les ayuda a que la vivan. En este sentido, los formadores estamos llamados a ser testigos de esa pasión en primera persona, para que ellos puedan verla. También es verdad que hay actividades de formación para hacerles pensar y reflexionar. Pero en la medida en que uno ha experimentado el amor de Dios, lo comunica espontáneamente.
-¿Qué nuevos proyectos tiene el Seminario Mayor?
– Este año hemos introducido dos cursos más de pastoral en las parroquias, a partir de 3º curso; y el diaconado, en 7º. Está siendo una buena experiencia porque les anima y les ayuda a conocer mejor la Iglesia diocesana y las actividades concretas y retos que cada parroquia supone. Pero es complicado combinar estudios y  vida pastoral, por lo que a final de curso tendremos que hacer balance. No obstante, también les sirve para prepararse para lo que después es la vida de sacerdote, en la que has de conseguir el equilibrio entre muchas tensiones y has de empezar a organizarte bien el tiempo y a establecer prioridades.
Otro reto importante es la integración de todos los medios de comunicación actuales en la formación y en la pastoral (internet, móvil…). Es un mundo de oportunidades si está bien usado.
– ¿Cómo se prepara el Año de la Fe en el seminario?
– Hemos hecho ya un curso de formación que hemos llamado ‘Iglesia y mundo de hoy’, en el que distintas personas nos han hablado de la relación de la Iglesia con el mundo de la cultura, de la política, de la economía, de los medios de comunicación, de la ciencia…  Además, vamos en tener en cuenta que el Papa nos invita a releer los textos del Concilio Vaticano II y el Catecismo de la Iglesia Católica.
73 Seminaristas en Valencia
‘Pasión por el Evangelio’ es el lema del Día del Seminario, una jornada con un doble objetivo. Por una parte, recordar la necesidad de que la gente rece por las vocaciones y el seminario, “que es un tiempo muy hermoso e importante para los seminaristas, porque de lo que hagan aquí dependerá lo que serán el día de mañana como sacerdotes”, señala Fernando Ramón. Y por otra parte, animar a la comunidad cristiana a colaborar con el sostenimiento del seminario a través de la colecta especial que se realiza ese día en todas las iglesias.
Esta colecta es la principal fuente de ingresos  para la formación de los 73 seminaristas que estudian actualmente, tanto del Seminario Mayor de Moncada (51), como del Menor de Xàtiva (22).
Con estos ingresos se sufragan los gastos de mantenimiento y mejora de las instalaciones del seminario, y los normales del funcionamiento de la comunidad, como alimentación, electricidad, agua, personal de limpieza y matrículas de los seminaristas. Hay que destacar que los seminaristas abonan una cantidad mensual, pero si algún joven no puede hacerlo, “es la diócesis la que, gracias a la solidaridad de los fieles, se hace cargo de sus gastos. No se pierde ninguna vocación por falta de recursos económicos”, destaca el rector.