BELÉN NAVA | 04.12.2019

Nueve jóvenes valencianos dispuestos a dar a conocer la belleza del Evangelio a través de letras comprometidas con ritmo y poesía

Lucas (en el centro), Nacho, Ignacio, José, Pablo, Vicente, Quique, Baviera y Juan son los seminaristas que componen Pródigo. (FOTO: A.SÁIZ)

Lucas, Nacho, Ignacio, José, Pablo, Vicente, Quique, Baviera y Juan conforman el proyecto musical evangelizador ‘Pródigo’. A pesar de que Lucas es la cara visible del grupo, cada uno de ellos aportan sus conocimientos en el mundo de la música, las redes sociales o la grabación de vídeo. Porque ‘Pródigo’, en definitiva, es “una iniciativa de evangelización a través del Rap formada por un grupo de seminaristas del Seminario Mayor de Valencia”, aseguran.

El nombre ‘Pródigo’ lo tomaron de la parábola de Lc 15, 11-31, “ya que, por nuestra experiencia personal y vocacional, nos vemos identificados con este personaje del Evangelio. Además, este adjetivo, “pródigo”, “derrochador”, refleja la intención de este proyecto: anunciar, compartir y derrochar la alegría desbordante que llena nuestro día a día: haber sido encontrados por el Buen Pastor y vivir la fe como hijos de Dios en la casa del Padre, en la Iglesia”, expican a PARAULA.

Las inspiradoras palabras de D. Antonio
Pero empecemos por el principio. ¿Cómo surge ‘Pródigo’? ¿Por qué un grupo de seminaristas decide evangelizar a través de las letras del rap? La respuesta no deja de ser curiosa. “En la primera asamblea de Seminario que tuvimos con D. Antonio, nuestro Cardenal, en octubre de 2014, nos insistió: “haced lo que sea para anunciar el Evangelio, cada uno con lo que pueda y sepa hacer, pero hemos de hacer presente a Jesucristo en todas partes y por todos los medios posibles”. Recuerdo que en la oración personal de aquella semana le preguntaba al Señor: “¿y yo qué puedo hacer? no sé tocar la guitarra ni el piano, no sé hacer fotos ni vídeos haciendo presente el Evangelio…¿qué puedo hacer?” Y en uno de esos días me vino la respuesta: “¡Rap! ¡Anúnciame con el Rap!” Al principio no estaba muy seguro y dudaba de que pudiera transmitirse el Evangelio con este estilo de música, pero con oración, paciencia y providencia ha ido saliendo adelante. Digo Providencia porque el Señor se ha encargado de ir juntándonos y de formar este proyecto en el que cada uno, con lo que puede y saber hacer, aporta su grano de arena y su pasión por anunciar el Evangelio”, comenta Lucas.
Precisamente Lucas es el que escuchaba rap antes de entrar al seminario. “Una vez en el seminario me di cuenta de que este estilo de música está lleno de aquello que los Padres de la Iglesia llamaban “las semillas del Verbo”. Ciertamente, los raperos en sus canciones comparten sus experiencias, sus sufrimientos, lo que viven; hablan de la verdad, de la justicia, de la belleza, del amor, del dolor. Se abren en canal, con sinceridad, por eso conectan y enganchan a tanta gente”.

La elaboración de esas letras surge de modo espontáneo, “pero ¡no por inspiración nuestra, sino de la Iglesia!”, recalcan. En esa inspiración cabe su propia experiencia vocacional, o preguntas, sufrimientos, dudas, dificultades en el camino de la fe que se plantean muchos jóvenes.

Las letras “brotan” en la oración, en diálogo con Jesús, “que es el protagonista de todo y que es Quién puede dar respuesta y aliento. Es curioso porque cuando hemos intentado hacer una canción por propia iniciativa, hemos estado varias semanas bastante “secos”, sin ideas, sin rima. En cambio, cuando hemos detectado una situación o un problema al que Jesús puede dar una palabra de consuelo y esperanza, nos hemos puesto en oración y en dos días ha salido la canción. Al fin y el acabo, Él es la Palabra, nosotros sólo somos la voz”, se sinceran.

El rap como un medio para evangelizar
Llegados a este punto, con la inspiración convertida en letra…¿puede existir rechazo hacia este tipo de música por los prejuicios que lleva aparejado el rap? Ellos lo tienen claro y su respuesta es negativa. “Puede haber fama negativa y prejuicios contra el rap, y es verdad que a veces a este estilo de música va unido a un estilo de vida no muy cristiano, pero nuestra identidad está clara: “rap cristiano”, y lo que da sentido al sustantivo “rap” es el adjetivo “cristiano”. No hacemos rap porque seamos raperos, sino porque queremos transmitir la fe y el Evangelio. El rap es un estilo, un arte, un medio más”.

Tímidamente, esta periodista se atreve a preguntar al grupo si tenemos que empezar a acostumbrarnos a que la música cristiana avance por estos caminos. La respuesta no se hace esperar: “¿Acostumbrarnos? ¡Eso nunca! La palabra “costumbre” está prohibida cuando hablamos de evangelización, porque es una misión viva y que se renueva constantemente. Pero eso habrá que preguntárselo al Espíritu Santo, que es quién guía y conduce a la Iglesia a lo largo de la historia. Esto lo entendieron muy bien los apóstoles de Jesús aquel día de Pentecostés, cuando quedaron llenos del Espíritu Santo y la multitud les entendía cada uno en su propia lengua…. Y si los cristianos somos los apóstoles de hoy y el Espíritu sigue impulsando nuestra misión, ¿por qué no nos van a escuchar y entender cada uno en su propio estilo de música?”.

Porque, tal y como reconocen “la misión de la Iglesia es como una sinfonía: todos los cristianos participan en ella, cada uno con los instrumentos y medios que pueda, pero estando todos a la escucha del Espíritu, que es el “Director”, a quien hemos nombrado “Mánager”, pues estamos en este lío por Él”.