L.B. | 13-11-2019
El mes de noviembre es el mes de las Hermanas de la Doctrina Cristiana (HDC). No sólo celebran el aniversario de su fundación el día 26, sino también la fiesta de sus mártires de la persecución religiosa de 1936, el día 20.
Con este motivo, sus colegios dedicarán una jornada a recordar a la fundadora, la madre Micaela Grau (1837-1885), en proceso de beatificación. Misas, juegos y talleres les ayudarán a conocer a la fundadora y a las 17 mártires, así como la historia de la congregación.
Fieles al carisma que la M. Micaela les legó, la congregación hoy

Algunas de las hermanas que integran la comunidad de Mislata, en la iglesia de su comunidad.


sigue desarrollando su misión en el campo del apostolado a través de la educación. “Ella sabía que los hombres del mañana se forman en la escuela de hoy, que la semilla que hoy se siembra fructifica formando los hogares cristianos del mañana”, indica la hermana Guadalupe Herranz, superiora general.
Al apostolado a través de la educación se ha dedicado la congregación a lo largo de estos 138 años, en España, Chile, Francia, Roma, Guinea Ecuatorial, Colombia y Perú, aunque actualmente están presentes en España, Colombia y Perú.
Las HDC han ido actualizando los métodos de anunciar el Evangelio “de manera que respondan a las necesidades de los hombres de hoy de todas las edades y clases sociales”, añade. Por eso, ahora la presencia pastoral de las hermanas se centra en la catequesis, pastoral parroquial, formación de catequistas, educación, talleres de promoción de la mujer, sanidad, atención a niños en alto riesgo y, también, en la atención a ancianos.
La primera comunidad en nuestra tierra la fundó la propia M. Micaela en Carlet en 1885. Precisamente allí murió atendiendo a los enfermos de cólera. En la actualidad, las HDC son 72. Diez de ellas forman la comunidad de Mislata, donde se encuentra la casa generalicia y atienden un colegio con 824 alumnos, de entre 3 y 18 años de edad.
La experiencia de orar con niños pequeños

Las Hnas. Ana Mª Santamaría y Guadalupe Herranz, en el oratorio de niños. (FOTO: A.SÁIZ)


En estos últimos años, en los colegios de las Hermanas de la Doctrina Cristiana se han ido implantando las catequesis del Buen Pastor y el Oratorio de niños pequeños.
Convencidas de que la enseñanza religiosa tiene que garantizar “la adquisición de unos fundamentos serios que posibiliten y alimenten la experiencia de fe, que proporcione a las personas instrumentos para saber dar cuenta de la fe que profesan y la esperanza que los mantiene, el mimo y cuidado de la clase de religión ha sido siempre una de nuestras mayores inquietudes”, explica la Hna. Herranz.
Catequesis del Buen Pastor
Por ello, como alternativa a la clase de Religión, las hermanas utilizan en sus colegios el proyecto de formación religiosa basado en la catequesis del Buen Pastor, pensado para niños de 3 a 12 años, dividido en tres niveles según las características de la etapa de crecimiento de los alumnos. Sus contenidos se nutren y centran en la Palabra de Dios y la liturgia.
Oratorio de niños pequeños
También han ido implantando el oratorio de niños tanto en los colegios como en la catequesis parroquial, inspirado en la práctica y los materiales de los Padres Escolapios.
“No pretendemos enseñarles a orar, sino que oramos con ellos y aprendemos cada día de ellos, de su oración espontánea, sencilla, esencial, cercana”.
Estas reuniones de oración, con grupos no muy numerosos, se centran en una breve lectura de la Biblia, mayoritariamente de los Evangelios y la posterior respuesta a esa Palabra, primero en silencio desde el interior, después con algún canto en consonancia y, también compartiendo su oración en voz alta quienes libremente quieren.
“Los niños graban en su mente y en su corazón los ‘secretos’ del Señor, le alaban, le agradecen, alguna vez también le piden y, siempre, le cantan”.
“Y ves sus caras de alegría, y sus ojitos iluminados. ¡Han hablado con el Señor!”.
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