Eva Alcayde | 4-01-2017

Los jóvenes palestinos fueron recibidos en el Salón Gótico del Palacio Arzobispal por el cardenal arzobispo Antonio Cañizares. (Foto: Samuel Martos)

Los jóvenes palestinos fueron recibidos en el Salón Gótico del Palacio Arzobispal por el cardenal arzobispo Antonio Cañizares. (Foto: Samuel Martos)

Nunca habían vivido una Navidad como ésta. Y es tan diferente a cómo ellos están acostumbrados… Son ocho jóvenes palestinos cristianos, que están visitando estos días la diócesis de Valencia, en una iniciativa organizada por Cáritas Española y Cáritas Jerusalén.
Vienen de la parroquia La Anunciación, de Belén. Y este verano recibieron allí a un grupo de jóvenes valencianos de la parroquia María Auxiliadora, de Algemesí, que participaron en un campo de trabajo, junto a otros españoles.
Ahora los palestinos devuelven la visita. Además de visitar al Arzobispo de Valencia y participar en celebraciones y encuentros religiosos, los jóvenes palestinos y los valencianos han compartido actividades de voluntariado social con niños en Algemesí.
Entre otras actividades, han visitado la sede de Cáritas Diocesana de Valencia, donde han conocido su funcionamiento y han quedado sorprendidos por el número de voluntarios, que superan ya los 5.000 y la autonomía de cada parroquia.
Además han visitado el programa Mambré para personas sin hogar, donde les impactó descubrir la dureza de las historias de algunos de sus usuarios.
También han realizado visitas culturales a la Seo y a la parroquia de San Nicolás, y una visita a la Albufera.
Campo en Belén
“Estar en Belén y compartir con jóvenes árabes cristianos la fe que nos une es una experiencia fantástica”, dice José Bresó, uno de los jóvenes de Algemesí que estos días han acompañado a los palestinos.
José, junto a otros valencianos, como Noelia, Cecilia, Teresa o Francesc, han participado en diferentes ediciones del campo de trabajo en Belén. Allí pudieron convivir con los jóvenes palestinos y sus familias y realizar trabajos sociales y talleres como actividades con niños y otras dedicadas al medio ambiente, como plantar olivos en campos cercanos.
“Son acogedores, te ofrecen todo lo que tienen y eso te da esperanza de que se puede cambiar el mundo”, opina José, que le impresionó conocer in situ las dificultades que tienen los jóvenes palestinos.
“Escuchar el padrenuestro en árabe y los cantos de la misa en una lengua tan diferente no tiene precio”, confiesa José que disfrutó también de la fiesta de Nochevieja que compartieron en la parroquia de Algemesí, con una cena especial y un divertido Karaoke con canciones árabes y españolas.
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