Uno de los rescates de la Dirección Policial de Investigaciones de Honduras en Nuevo San Juan.

BELÉN NAVA | 12.11.2020

Eta no es ningún nombre mal escrito al que le falta alguna letra, ni tan siquiera el diminutivo de un nombre de mujer, Eta ha sido el duodécimo huracán de esta temporada en el Atlántico.


Eta entró en Honduras por el sur, como una tormenta tropical el miércoles 4 de noviembre y salió por su frontera norte como depresión tropical un día después. Allí las precipitaciones medias se han calculado entre los 400 y 600 litros por metro cuadrado dejando a su paso destrucción y desolación. La orografía del país centroamericano no ayuda puesto que es el país más montañoso de la zona, por lo que los ríos crecieron muy rápidamente, provocando grandes avenidas, inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra.


Y Nuevo San Juan, la localidad donde la Asociación LUMA lleva a cabo sus proyectos, ha sido una de las localidades más afectadas por Eta. Miles de familias que viven de los campos bananeros todavía están atrapadas en los sectores más bajos del municipio. A los móviles de Raquel y Patri, las dos jóvenes valencianas de cuyo sueño por ayudar a los demás nació LUMA, no dejan de llegar fotos de calles que han desaparecido bajo las lluvias torrenciales; de casas de las que apenas se las puede reconocer por sus terrazas y de familias que huyen en barca de las zonas más afectadas por el huracán.


La situación es tan grave, que el acceso a las zonas más afectadas, en poblaciones de los alrededores de las ciudades de San Pedro Sula y La Lima, donde se encuentra Nuevo San Juan, fue cerrado por las autoridades hondureñas debido al riesgo que representa para los equipos de rescate.


“Desde LUMA estamos trabajando con voluntarios que están sobre el terreno para hacer llegar agua, alimentos, ropa y medicamentos a las personas que lo necesitan. De momento estamos atendiendo a la colonia Nuevo San Juan, que se encuentra en una de las zonas más afectadas por el huracán”, explican a PARAULA.


Tras cuatro días de intensas lluvias, el desbordamiento del río Chamelecón ha dejado un paisaje desolador. Michelle Cardona, una de las jóvenes feligresas de la parroquia Ntra. Sra. de Guadalupe, asegura en los mensajes que ha hecho llegar a LUMA que “estamos vivos de milagro, casi morimos con toda la familia. Nos rescataron muchachos de la misma colonia en una balsa improvisada. Fue horrible, perdimos todo en la casa”.

“Las hermanas no quisieron salir antes de su casa ni de la colonia porque no querían dejar a su gente allí”

RAQUEL. ASOCIACIÓn LUMA


Por su parte Mirna Valera asegura que gracias a Dios “no hay pérdidas de vidas.En San Juan, yo salí de allí con el agua en mis pies, y las hermanas (por las misioneras del Sagrado Corazón de Jesús y de María) supongo que pensaron que no iba a subir el agua y se quedaron. Tienen que estar alojadas en alguna casa pero no hay energía para comunicarse”.


A día de hoy, hasta la asociación han llegado buenas noticias sobre las hermanas tal y como nos explica Raquel. “Ellas están bien. No quisieron salir antes de su casa ni de la colonia porque no querían dejar a su gente allí, se querían quedar con ellos hasta el final. Esto es un gran testimonio para todos”.


De lo que no cabe duda es de que esta nueva catástrofe, sumada al fuerte impacto que causó el coronavirus en Honduras, ha hecho que se vuelva a mostrar que la pobreza en este país centroamericano tiene rostro de mujer, de niños y niñas, pues son ellos los máximos afectados por estas inundaciones que les ha dejado sin una vivienda donde guarecerse y que deambulan por las calles de Nuevo San Juan buscando un lugar donde pasar la noche.


Puedes realizar tus donativos a la cuenta de la propia Asociación LUMA Caixa Popular ES50 3159 0077 0026 9496 0127 o a través de la cuenta de la Fundación ‘Ad Gentes’ BANKIA ES88 2038 6309 1260 0020 9910. En ambos casos el concepto que debes poner es ‘Emergencia Eta’.