La Catedral concluye la reparación de las filtraciones en la capilla del Relicario Se han sustituido todas las vigas de madera que estaban en mal estado y se han reutilizado las tejas
Imágen actual del exterior de la Capilla del Relicario, tras la retirada de
andamios.

REDACCIÓN | 16.07.2020

La catedral de Valencia ha concluido las obras para la reparación de las filtraciones que se producían por la cubierta en la Capilla del Relicario, del siglo XIX. Estas filtraciones provocaron el deterioro de su decoración, de las pinturas de la cúpula y de su mobiliario, y obligó al traslado de las reliquias a otro lugar de la Seo.

Las obras se han desarrollado por personal especializado y han sido sufragadas con fondos propios de la Catedral.

La Capilla del Relicario, que fue construida a comienzos del siglo XIX como una prolongación de la antigua sacristía, cuenta con una cubierta de teja y una linterna en su parte superior, por las que se producía la “entrada de agua de lluvia a través del tejado y de las mismas piezas de alabastro de las ventanas de la linterna”, según explica el arquitecto conservador de la Seo, Salvador Vila Ferrer.

Una vez que el Ayuntamiento otorgó la licencia de obras, autorizadas por la Dirección General de Cultura y Patrimonio, se colocaron los correspondientes andamios y se retiró la lona protectora de color blanco que solicitó instalar el Cabildo en diciembre de 2018 para paliar en lo posible los daños que se venían produciendo, mientras la Conselleria decidía sobre la autorización del proyecto presentado cuatro años antes y que también venía a resolver este problema.

Vigas nuevas, tejas reparadas
Para llevar a cabo la reparación, la cubierta original de la capilla fue desmontada por completo (tejas, tablero, rastreles y vigas).
Así, se han podido sustituir todas las vigas de madera, “que estaban podridas”, utilizando los mismos huecos de empotramientos y apoyos que tienen, y también ha sido renovada la estructura y tablero”, afirma el arquitecto. Por su parte, las tejas han sido reutilizadas después de un proceso de limpieza y reparación.

Además, bajo la cubierta se ha colocado una “capa de material de aislamiento térmico e impermeabilizante”.

“Se trata de una obra urgente para paliar las filtraciones pero no es una solución definitiva”, según Salvador Vila que recuerda que el Cabildo tiene proyectado, para cuando sea posible, dotar a la cúpula de la Capilla del Relicario de su propia cubierta y al mismo tiempo eliminar el muro y el tejado que la ocultan, proyecto que reintegraría el conjunto y frenaría definitivamente la entrada de agua”.

De esta forma, “también se liberarían las fachadas góticas de los absidiolos y las gárgolas dejarían de lanzar definitivamente el agua de lluvia sobre el tejado”.

Según explica el arquitecto conservador de la Catedral, “la solución proyectada es la única que puede resolver definitivamente el problema que ahora suscita el vertido del agua de lluvia que cae desde el cimborrio, ábside, girola y absidiolos hasta la calle, vertiendo directa y puntualmente sus gárgolas sobre las tejas de la cubierta inferior”.

Igualmente, otro proyecto es la restauración completa de la Capilla del Relicario, incluidas su decoración y las pinturas al fresco, así como los armarios de las Reliquias.

Demolición parcial del muro
Por otra parte, sigue pendiente una solución para el muro neoclásico de ladrillo adosado a la cabecera, cuya demolición parcial defiende la Catedral y rechaza Cultura. El muro, de escaso valor, impide “la visión de la girola gótica del siglo XIII y sus capillitas del siglo XIV”. Mantener el muro “implicará un mayor coste de conservación en el futuro por lo que supone la caída del agua de lluvia que vierten las nueve gárgolas sobre el tejado, resultado de la recuperación de los sistemas originales de desagüe de las cubiertas, obras autorizadas anteriormente desde mediados del siglo XX” asegura.

Además, la girola de la catedral de Valencia “es el resultado de una singular composición arquitectónica poco frecuente en las edificaciones de los templos de la misma época” y “resulta muy difícil de justificar que la existencia de un sencillo muro, no permita la restauración de un bien tan valioso”.

La demolición parcial sustituiría el ladrillo del muro por una verja y conservaría la sillería de la base.