CARLOS ALBIACH | 19-07-2018

Mons. Olaechea se caracterizó por su cercanía con la gente. En la fotografía, integrante de la colección donada a la Seo, despide a un grupo de peregrinos que van a Lourdes. (ARCHIVO CATEDRAL)

Don Marcelino Olaechea Loizaga (1889-1972) dejó una profunda huella como arzobispo de Valencia. Su carácter afable, su cercanía con la gente y sobre todo su preocupación por los más desfavorecidos fueron algunas de las notas más características como pastor de la diócesis valentina, de la que estuvo al frente de 1946 a 1966. Su lado más humano es el que se puede apreciar en el fondo gráfico que la familia del que fue su secretario particular, Joaquín Mestre Palacio, ha donado al Archivo de la Catedral de Valencia, compuesto por más de 3.000 fotografías repartidas en 20 álbumes.
Este fondo, como explican desde el archivo, “abarca la inmensa actividad pastoral del prelado y muestra especialmente sus inquietudes sociales”. En este sentido, destacan las instantáneas relacionadas con las riadas de 1949 y de 1957, así como sus visitas a las barracas del río Turia. Y es que una de sus primeras actividades como pastor de la diócesis fue visitar estas chabolas, donde se empeñó en dotar a las personas que allí moraban de viviendas más dignas. En las fotografías también se muestran su celebración Tómbola en favor de los damnificados por la riada, la construcción de viviendas sociales, la construcción del nuevo seminario y del banco de Ntra. Sra. de los Desamparados, la puesta en marcha de colonias infantiles o de la Escuela de Enfermería. También nos permite conocer de forma gráfica sus visitas pastorales, las misiones populares, coronaciones de vírgenes… y así muchas otras actividades que llevó a cabo Mons. Olaechea, cuya causa de canonización se encuentra actualmente en curso.
Se trata, como reconocen en el archivo, “de toda una historia gráfica de la archidiócesis de Valencia durante esos 20 años y, en definitiva, una historia visual de la sociedad valenciana”. Además, remarcan, “es toda una muestra de un pastor preocupado por las necesidades sociales y educativas en su diócesis en aquella época de posguerra”.
En el fondo donado también se incluyen fotografías de su etapa anterior como obispo de Pamplona y de su relación con los salesianos, congregación de la que formó parte y que marcó toda su trayectoria vital.
En la actualidad, todas las fotografías donadas se están catalogando y digitalizando y se unirán al archivo personal del que fue Arzobispo de Valencia y de su secretario, que fue canónigo de la Catedral, y que por sus propias voluntades se encuentran en la Seo.
Por su parte, Luis Molina Mestre, sobrino del secretario, destaca que la familia “quiere que todos estos documentos no se pierdan y que estén en buenas manos”. Tanto él como su hermana Mª José, reconocen que la figura de don Marcelino, que murió cuando eran pequeños, “ha marcado mucho a la familia”. “Mi madre decía que era uno más de la familia, y tanto ella como mi tío, siempre nos contaban virtudes y anécdotas de don Marcelino”, cuenta Mª José. “Todo ello me hizo darme cuenta que fue un obispo adelantado a su época y muy entregado a los pobres y los niños”, resalta.