CARLOS ALBIACH | 31-05-2019

Los jugadores, el cuerpo técnico y los directivos del club posaron con la Copa del Rey junto al arzobispo de Valencia a los pies de la Virgen de los Desamparados. V. GUTIERREZ


Hacía once años que el Valencia Club de Fútbol no ganaba ningún título. El pasado 25 de mayo en el estadio Benito Villamarín de Sevilla el club blanquinegro conquistó su octava Copa del Rey tras imponerse al F.C. Barcelona por 1-2. El equipo, bajo las batutas de su técnico, Marcelino García Toral, ponía el broche de oro a una temporada en la que ha quedado cuarto en la Liga y que por tanto se ha clasificado para disputar el año que viene la ‘Champions League’, la máxima competición europea.
La afición del club de Mestalla como no podía ser menos ha vivido unos días grandes y ha mostrado su alegría e ilusión saliendo a las calles para arropar a su equipo en todas las celebraciones organizadas por la conquista de esta Copa tan querida. El lunes la fiesta estaba marcada por las clásicas visitas institucionales. La jornada festiva, como es tradición, arrancaba en la Basílica de la Virgen de los Desamparados, donde el club ofreció este trofeo a la patrona de los valencianos. La Basílica, repleta de seguidores del club y de devotos de la Virgen de todas las edades, recibió a los jugadores con un atronador aplauso. Al frente de la expedición, su presidente, Anyl Murthy, y dos de sus capitanes, Jaume Doménech y Dani Parejo, portando la Copa.
A los pies del altar les esperaba el arzobispo de Valencia, el cardenal Antonio Cañizares, que les felicitó “de todo corazón”. El Cardenal evocó cómo el pasado 18 marzo, los jugadores participaron ya en la ofrenda de flores a la Virgen con motivo del centenario del equipo, que se cumple este año, y con humor recordó que, “ese día os dije si no venís con la Copa no vengáis ¡y habéis cumplido!”, lo que despertó una ovación de todos los seguidores valencianistas que han coreado el grito de “sí, sí, sí, la Copa ya está aquí”, unido a vítores a la “Mare de Déu”.
Igualmente expresó “la alegría y gozo porque el trofeo que habéis conseguido lo habéis traído a los pies de la Virgen y se lo vais a presentar” y aseguró sonriendo que él mismo también pidió ante la Virgen “que os protegiera y que ganaseis, y ganasteis”, palabras que de nuevo fueron acogidas con aplausos.
También alentó a todos los jugadores del Valencia a “ser tan humildes como lo es vuestro entrenador, Marcelino, una humildad que te lleva a ser un servidor de estos jóvenes”, dijo dirigiéndose al técnico. “Gracias porque habéis sabido ganar, no como otros, que al ganar oprimen al vencido, no, vosotros sois deportistas también al ganar”, destacó. Finalmente, dirigiéndose al equipo, les animó a seguir trabajando: “Que no sea esta la última ¿eh? Ni muchísimo menos, ¡adelante!”.
Uno de los momentos más emocionantes fue cuando los jugadores Gayá y Jaume subieron la Copa al altar a los pies de la Mare de Déu. “Esta copeta per a la Geperudeta”, vitorearon los aficionados.
El acto se cerró con el himno a la Virgen de los Desamparados cantado por la Escolanía de la Virgen y por todos los asistentes. Después, todos los jugadores, cuerpo técnico y directivos posaron con la Copa junto al arzobispo de Valencia en el altar y a los pies de la Virgen.