REDACCIÓN | 19-02-2016

En el salón de actos de la facultad de Teología ‘San Vicente Ferrer’ se fueron intercalando momentos de oración de cada uno de los participantes, con tiempos de música y de oración en silencio por la paz. A.SAIZ

En el salón de actos de la facultad de Teología ‘San Vicente Ferrer’ se fueron intercalando momentos de oración de cada uno de los participantes, con tiempos de música y de oración en silencio por la paz. A.SAIZ


El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, y los líderes en España de las religiones musulmana, judía, hinduista y budista, junto con representantes de diferentes confesiones cristianas, rezaron  el pasado miércoles 10 juntos por la paz en el mundo y la convivencia en un acto interreligioso, a cuyo término, el purpurado manifestó que “las religiones no dividen sino que unen y esta tarde lo hemos podido no solamente experimentar, sino gozar”.
El encuentro, celebrado en el salón de actos de la facultad de Teología ‘San Vicente Ferrer’ de Valencia ante numerosos representantes también de la vida religiosa, política, social y cultural, se fueron intercalando momentos de oración de cada uno de los participantes, con tiempos de música y de oración en silencio por la paz de todos los asistentes puestos en pie.
“Dios no divide ni enfrenta, Dios une y da la paz y la religión no divide ni enfrenta y prueba de ello es esta unión en oración de esta tarde”, dijo en su introducción el titular de la archidiócesis de Valencia, al que los representantes de las distintas religiones y confesiones cristianas agradecieron este encuentro y coincidieron en mostrar las religiones como símbolo de paz. Así, el Cardenal destacó que “siempre, también hoy, es posible la paz, si se quiere y busca verdaderamente, si no hay otros intereses que la impiden y se anteponen a ella”.
Comisión Islámica: “La paz, valor máximo”
Tras la introducción del purpurado, intervino Riay Tatary, presidente de la Comisión Islámica de España, quien subrayó que “el concepto de la paz está absolutamente enraizado en la religión del Islam” y es “la búsqueda de la paz, a todos los niveles, un valor máximo dentro de los valores islámicos, un principio básico cimiento del Islam y de los musulmanes”. Además, “la paz en propósito fundamental y motor en la vida de los musulmanes, desde la paz interior a la paz de Dios, pasando por la paz social y por no declarar la guerra, en armonía con el resto de seres humanos y el Sumo Hacedor”, aseguró.
También oró para que los esfuerzos de los musulmanes sean “conducentes a hacer todo lo posible a nivel individual y colectivo para que reine la paz y el entendimiento, desde todos los ámbitos de la vida, bien en su misma dimensión económica y social, o en los ámbitos de los militar y la política”.
Comunidades Judías: “Alejar el odio y la ira”
A continuación tomó la palabra el rabino Moisés Bendahan, en representación de la Federación de Comunidades Judías de España, cuyo presidente, Isaac Querub, también participó en el acto interreligioso. Pidió a “Dios, creador del mundo”, que bendiga a todos los hombres del Universo, extendiendo “sobre ellos la paz” e iluminándolos “con tu buen consejo para que se conduzcan en tus caminos de misericordia y desarrollen la esencia divina que anida en todo ser humano que es Verdad, Bondad, Compasión, Unidad y Grandeza”.
También imploró la ayuda de Dios para “desarrollar nuestra naturaleza espiritual, para que nos alejemos totalmente del orgullo, el egoísmo, el odio, la ira, la envidia y la tristeza y reine en nosotros la humildad, el amor, el perdón, la generosidad, la paciencia, la alegría y la paz”.
Comunidades Budistas: “Que nadie sufra”
La tercera participante fue la monja budista Paloma Alba, en representación de la Federación Española de Comunidades Budistas, quien en su oración exhortó al “Buda de la vida y de la luz”, poder ser “medicina para los enfermos, cuidando sus aflicciones hasta que se curen” y “proteger a los desamparados y a los pobres”.
De igual forma, pidió “que todos encuentren la felicidad a través de mis acciones y que nadie sufra debido a ellas”.
Hinduismo: “Paz, sin el orgullo de la posesión”
En cuarto lugar participó por parte del Centro Vedántico de España Swami Rameshwarananda Giri, representante del Hinduismo perteneciente a la Sagrada Orden de los Swamis.
Así, haciendo referencia y recordando palabras del Bhagavad Guita, texto sagrado hinduista, aseguró que “cuando un hombre se libera de todos los deseos que anidaban en su corazón, su alma descansa definitivamente en paz” y oró por la paz recordando que “el hombre que abandona el orgullo de la posesión, libre del sentimiento del ‘yo’ y de ‘lo mío’, alcanza la paz suprema”.
Iglesia anglicana: “Anhelo de paz duradera”
Por parte de la Iglesia Española Reformada Episcopal – IERE Comunión Anglicana participó Juan María Tellería, ministro de esta Iglesia, que dio gracias a Dios “porque has querido poner en nuestros corazones el anhelo firme de una paz duradera entre todos los individuos y todos los pueblos que hoy componemos la gran familia que tu creaste a tu imagen y semejanza”.
Iglesia ortodoxa: “Llanto por la falta de paz”
Por su parte, en representación del Arzobispado Ortodoxo de España y Portugal, su vicario general, Teofil Moldován, representante también en la Comisión Asesora de Libertad Religiosa del Ministerio de Justicia por parte de las Iglesias Ortodoxas destacó que “nuestro instrumento por la paz es la oración” y pidió al “Señor Dios nuestro, escuchar nuestra súplica que vivimos con llanto, desolación y profunda angustia por los que sufren las consecuencias de las guerras y la falta de la paz”.
Cardenal Cañizares: “Educar en la paz, ya”
Finalmente, en representación de la Iglesia católica, el cardenal Cañizares leyó la ‘Oración por la paz de san Francisco de Asís’, al que definió como “un hombre de paz, signo perenne querido por todos, desde las distintas religiones y confesiones cristianas”. Tras rezar el Padre Nuestro, dio gracias a Dios “que nos ha congregado con un solo corazón y una sola alma para elevar nuestra plegaria por la paz que tanto necesitamos”. Don Antonio recordó que “las religiones, las Iglesias no tienen divisiones militares ni armas, pero tienen un arma que es más poderosa que todos los sofisticados armamentos destructores de nuestros días, tienen la oración por la paz que la traerá a la tierra, si de verdad oramos y lo hacemos con verdadera confianza y constancia”. Asimismo, destacó que “para alcanzar la paz, además, se debe, educar para la paz y esto es más urgente que nunca, porque los hombres, ante las tragedias violentas y destructoras que siguen afligiendo la humanidad, están tentados de abandonarse a la resignación y al fatalismo, como si la paz fuera un ideal inalcanzable”.
Finalmente, afirmó que “la paz exige humildad, también social, para aceptar cualquier iniciativa que venga a solucionar o a perfeccionar la vida social y se ha de construir sobre los cuatro pilares de la verdad, la justicia, el amor y la libertad”.
Personalidades religiosas y políticas presentes
Al acto interreligioso y ecuménico de oración por la paz celebrado en Valencia asistieron también el presidente de Les Corts Valencianes, Enric Morera; la presidenta regional del Partido Popular de la Comunidad Valenciana, Isabel Bonig; el portavoz de Ciudadanos y concejal del Ayuntamiento de Valencia, Fernando Giner, entre otros representantes políticos. También asistieron el ex presidente de les Corts Juan Cotino y el ex presidente de la Generalitat, Francisco Camps; así como el director general de la Agencia Valenciana de Igualdad de la Diversidad, José de Lamo Pastor.
También participaron el obispo auxiliar de Valencia, monseñor Esteban Escudero; el obispo emérito de Lleida, monseñor Joan Piris; el vicario general de la archidiócesis, Vicente Fontestad, y el presidente de la comisión diocesana de Relaciones Interreligiosas del Arzobispado de Valencia, Vicente Collado, junto con representantes de todas las religiones y confesiones o comunidades religiosas que fueron invitadas.
El acto finalizó con la interpretación del ‘Himno de la Alegría’ a cargo de los dos músicos que amenizaron cada una de las intervenciones y la firma por parte de los participantes en el libro de honor de la facultad de Teología.