L.B. | 15-11-2018

Religiosas, profesores y alumnos del colegio, catequistas… llenaron el templo.

Un nutrido grupo de Religiosas Operarias Catequistas, junto con su superiora general, Paula Caño, y el Gobierno del Instituto, la comunidad educativa del colegio Abad Sola, antiguos alumnos, catequistas, autoridades civiles, miembros de otras congregaciones religiosas y todas aquellas personas que simpatizan con las Operarias Catequistas se congregaron el pasado 26 de octubre para participar en la misa de acción de gracias por el primer centenario de la llegada de las religiosas a Gandía.
La misa, que tuvo lugar en la Colegiata, fue presidida por el abad, Ángel Saneugenio, y concelebrada por siete sacerdotes de parroquias de Gandía y de municipios limítrofes. En su homilía Saneugenio definió a la madre Josefa Campos como “una mujer enamorada de Dios”.
Con sus palabras recordó los orígenes de la congregación en Gandía, cómo M. Josefa Campos llegó hasta la población, “mostrando dónde radicaba el manantial que le lleva a fundar 104 centros catequéticos: en la oración y en la adoración”.
“La misión de la Operaria Catequista, hoy más que nunca, es amar y conocer al Señor, para que todos le conozcan y le amen”, añadió Saneugenio.
Por último, el abad pidió vocaciones nacidas de las familias para la labor catequética. “No os canséis de amar a Dios. Gandía os agradece vuestra misión y entrega”, subrayó.
Terminada la eucaristía fue el momento del encuentro y de la emoción, de saludos y, sobre todo, de recordar con entusiasmo todo lo vivido y compartido. Con un vino de honor en el colegio Abad Sola concluyó la celebración del primer centenario de la fundación en Gandía.