CARLOS ALBIACH / PILAR MELGAR | 11-10-2019

Las reliquias en el Cottolengo del Padre Alegre en Valencia. (FOTO: V.G.)


La capilla del Cottolengo del Padre Alegre se encontraba totalmente llena para recibir en Valencia las reliquias santa Bernadette, que con 14 años fue testigo de varias apariciones de la Virgen María en una gruta de Lourdes. En su recorrido por diferentes ciudades de España las reliquias de la santa francesa llegaron a este centro atendido por las Servidoras de Jesús del Cottolengo del Padre Alegre. Tanto antes como después de la celebración de la eucaristía, tanto las mujeres atendidas allí como centenares de fieles, muchos de ellos personas mayo- res, pudieron venerar las reliquias.
“La primera visita de las reliquias de la santa que vio a Nuestra Señora ha sido a sus hijas preferidas”. Con estas palabras de la presidenta de la Hospitalidad Valenciana de Lourdes, María Jesús Arnandis, comenzaba la celebración, que es- tuvo presidida por el sacerdote Carlos Bou. En la homilía destacó que el Cottolengo es “toda una caricia del Señor, y donde se palpa el mismo espíritu con el que vivió santa Bernadette con la intensa oración, la humildad, sencillez y el cariño por los demás”. “Pidamos a la Vir- gen de Lourdes, nuestra madre, que nos ayuda a ser humildes como la santa”, añadió.
Tras la celebración, en la que se pidió por los enfermos y por las vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada entre los jóvenes, una de las religiosas dio las gracias por la presencia de las reliquias en la casa: “Ha sido un regalo increíble para esta familia”. Sin embargo, el momento más emocionante se vivió cuando los exteriores del Cottolengo se convirtieron en el santuario de Lourdes por un día, puesto que se realizó la tradicional procesión de antorchas con las reliquias hasta la gruta donde veneran una imagen de la Virgen de Lourdes y de santa Bernadette. No había duda que para las mujeres que residen allí era un día especial. Y así se veía en sus rostros donde las sonrisas eran las protagonistas. Al término fueron muchos los que se quisieron fotografiar con las reliquias.
Por su parte, el consiliario de la Hospitalidad, Juan Antonio Navarro, antes de cerrar el acto y despedir a las reliquias dio las gracias a las residentes y religiosas porque “habéis cuidado y recibido a santa Bernadette con mucho cariño y con la misma sonrisa que la santa”.
Agradecimientos
Para dar gracias a Dios a santa Bernadette y a la Virgen de Lourdes. Con esta disposición acudían muchos de los fieles al primer acto con las reliquias. Algunos, como el caso de Amparo Gil, que había hecho 60 kilómetros desde Higueruelas para participar: “Vengo a rezar por los enfermos y para que nos ayude en el día a día”. Otros para devolverle la visita que ha- bían hecho a Lourdes. Como Mari Carmen, que va dos veces al año: “He visto muchos frutos de esa visita”. Julio Correa, de la parroquia San Miguel y San Sebastián de Valencia, también destacaba cómo Dios por intercesión de la Virgen en Lourdes le había curado, y destaca que santa Bernadette nos enseña a ser humildes. Por su parte, Teresa Gahorra participó en este acto ayudando a las residentes: “Soy voluntaria del Cottolengo y santa Bernadette es ejemplo de humildad para mí. Y es que cada vez que vengo aquí me voy más contenta”.
“El regalo de la Virgen”, ante los médicos, enfermeras y religiosas de Casa de Salud

La Casa de Salud de Valencia también recibió las reliquias de Santa Bernadette.


Salud se encontraba totalmente llena. Entre los asistentes las religiosas de la Caridad de Santa Ana, que lo regentan, y enfermos. También estaban presentes médicos y personal sanitario, puesto que nadie se quiso perder este momento. A las cuatro de la tarde dio comienzo la adoración al Santísimo, ante el cual se dispuso el relicario neogótico de Granda que contiene las reliquias de santa Bernadette.
Durante la oración, dirigida por el consiliario de la Hospitalidad, el sacerdote Juan Antonio Navarro, se intercalaron preciosos cantos oracionales y el testimonio de dos religiosas.
Una de ellas fue la novicia de Iesu Communio Carlota Caballan, que compartió su experiencia vocacional. “Al llegar a Iesu Communio me encontré con mujeres fascinadas por Dios, mujeres muy felices”, manifestaba esta joven enfermera de 22 años. Nacida en Barcelona, en el seno de una familia de fe y cuarta de cinco hermanos, fue tras la invitación de una amiga para ir a los Picos de Europa
cuando hubo un antes y un después en su vida.
Pero fue con la Orden de Malta con la que se le ofreció la oportunidad de ir a Lourdes. Allí tuvo una gracia muy grande al descubrir que se hacía presente el dolor de Dios en los enfermos.
“Fue muy bonito descubrir que las últimas palabras de santa Bernardita fueron ‘Tengo sed’. A partir de ese momento, al igual que Bernadette descansé en Él”, señaló. “Su deseo más ardiente -añadió- es
permanecer a sus pies y bajo la cruz”. La Virgen estuvo presente durante todo su proceso vocacional. Carlota afirmó con rotundidad que lo que ahora da sentido pleno a su vida es saberse “pertenencia de Dios”. Y lo expresó con la afirmación:“soy de Cristo”. Carmen Bonilla, de las hermanas de la Caridad de Santa Ana, ofreció su testimonio más con su presencia que con palabras, ya que lleva postrada en
cama alrededor de treinta años. Tuvo una infancia difícil al quedar huérfana desde muy pequeña.
Enfrentarse a la enfermedad le resultó costoso y duro al principio, pero fue a partir de su participación en las peregrinaciones a Lourdes donde descubrió que la presencia de María es “como un bálsamo, un auténtico regalo de la Virgen”.