L.B. | 15-02-2018

La procesión de los enfermos con sus cirios recorrió el interior de la Catedral. (FOTO: A.SÁIZ)

Cientos de enfermos con sus familiares, miembros de la Hospitalidad Valenciana de Lourdes, voluntarios y valencianos que quisieron sumarse a la celebración llenaron de luz la catedral de Valencia en la tradicional ‘misa de las antorchas’ que, con motivo de la festividad de la Virgen de Lourdes y de la Jornada Mundial del Enfermo, tuvo lugar el pasado lunes 12.
En un ambiente de alegría, agradecimiento, esperanza, amistad y camaradería, enfermos y voluntarios se iban congregando en el templo llegados desde diversas poblaciones de la diócesis en vehículos particulares y en autobuses que los trajeron de lugares tan distantes como Alcoy, Albaida y Oliva, entre otros. Fue un momento de saludos y reencuentros con quienes se había conocido en alguna de las peregrinaciones al santuario francés y a quienes no se había vuelto a ver desde entonces.
La misa, organizada por la delegación diocesana de la Pastoral de Enfermos y Mayores del Arzobispado y por la Hospitalidad Valenciana de Nuestra Señora de Lourdes, fue presidida por el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, y concelebrada por el obispo auxiliar Mons. Arturo Ros y una veintena de sacerdotes, consiliarios de la Hospitalidad y capellanes de hospital.
Procesión de antorchas
Sin duda el momento más emotivo de la velada fue la procesión de las antorchas que, a semejanza de la que se realiza en el Santuario de Lourdes, recorrió el interior del templo. Al finalizar la misa, y antes de impartir la bendición, algunos de los enfermos y discapacitados tomaron sus cirios encendidos y, con ayuda de sus familiares, recorrieron el interior del templo acompañando a la imagen de Nuestra Señora de Lourdes. Mientras, el resto de fieles entonaba el Ave María de Lourdes elevando también sus cirios encendidos, lo que hizo que la luz inundara la Catedral.
Como también es tradicional, antes de comenzar la eucaristía, la Hospitalidad Valenciana de Lourdes impuso sus medallas a miembros y voluntarios que acompañan a los enfermos durante las peregrinaciones que la entidad organiza al santuario francés. En esta ocasión, recibió medalla y un fuerte aplauso el sacerdote Vicente Vicedo como reconocimiento por haber sido consiliario de la Hospitalidad.
“Sois predilectos de Dios”
En su homilía, el cardenal Cañizares manifestó a los enfermos que “los que sufrís sois los predilectos de Dios, los que lleváis la Iglesia”. Y subrayó que “vuestra misión es de un valor altísimo tanto para la Iglesia como para la sociedad” porque “estáis unidos singularmente a la Cruz redentora de Cristo y constituís el testimonio más elocuente del Amor de Dios”, añadió.
Por ello, “los que sufrís sois los predilectos del amor de Dios, hasta el punto de que se identifica plenamente su Hijo con vosotros”, insistió el Arzobispo que les alentó también a “no ceder ante la tentación de considerar el dolor como una experiencia únicamente negativa”, o la de dudar de “la bondad de Dios”.
Al contrario, “en el Cristo paciente todo enfermo encuentra el significado de los propios padecimientos; en Cristo muerto y resucitado, la humanidad descubre una nueva dimensión del sufrimiento que, en vez de fracaso, constituye una oportunidad para dar testimonio de fe y amor”. Así, el Arzobispo invitó a los enfermos a “encontrar precisamente en el amor de Dios el sentido salvífico de vuestro dolor y las respuestas válidas a todas vuestras preguntas”.
En este sentido, les recordó que “el amor de Jesús no os fallará jamás, sed testigos de este amor privilegiado que tanto puede contribuir a la salvación del género humano”, concluyó.