Los jóvenes, en el Centro Arrupe de Valencia (Foto: Manolo Guallart)

Los jóvenes, en el Centro Arrupe de Valencia (Foto: Manolo Guallart)

La novena edición del encuentro juvenil ‘Luces en la ciudad’ se ha enmarcado dentro del Año de la Fe, propuesto por Benedicto XVI como un tiempo de reflexión y redescubrimiento a nivel personal. Esta última edición planteó una tarde-noche con dinámicas diversas con un hi­lo conductor: “¿Te acuerdas?”. Recordar la fe, recordar los inicios.
Todas las miradas habían estado puestas en el cielo. Las previsiones meteorológicas no eran nada buenas para el fin de semana. Sin embargo, la lluvia dio un respiro y ‘Luces en la ciudad’ se pudo celebrar con total normalidad, incluso con una temperatura agradable.
Cientos de jóvenes, llegados desde colegios, parroquias, movimientos… de la diócesis de Valencia, e incluso de Alicante y Castellón, se congregaban en el patio del Centro Arrupe de los Jesuitas en la capital del Turia. Algunas risas nerviosas, algunas miradas de sorpresa, otras de alegría… poco a poco iban llegando acompañados de monitores, profesores e incluso de padres que querían conocer qué era ‘Luces en la ciudad’.
Como en otras ediciones, un gran ‘photocall’, por el que los chavales pasaban y posaban ante las cámaras. Una instantánea para recordar. Un momento vivido junto a otros jóvenes. Algunos se conocen de otras ve­ces… otros se conocerán esta noche.
A todos, se les invitaba a que se dirigieran a un gran cartel en el que habían dibujados un parque, una montaña, una playa, un colegio, una iglesia… A su vez, habían cartulinas de colores con los dibujos de una bota, un corazón, una, persona, un barco… Siguiendo el lema de ‘¿te acuerdas?’, cada participante escogía una cartulina, la que más se asemejase a algún recuerdo de su infancia y por detrás escribía sus sentimientos y los pegaba en el mural.
Con el motivo del recuerdo presente, varios jóvenes, ataviados con camisetas blancas, se iban acercando a los distintos grupos que se habían formado en el patio del Centro Arrupe. Unos llevaban colgados carteles con imágenes de dibujos animados, otros con canciones, frases… Se trataba de un juego simple, quien adivinara o recordara de qué se trataba podían escribir su nombre en la camiseta del voluntario.
Para entrar en calor nada mejor que un baile en el patio del Centro Arrupe. Los jóvenes se unían en un gran corro para moverse al ritmo que marcaba un grupo de chicas Juniors. Un momento que servía para compartir risas y romper el hielo de aquellos que acudían por primera vez a ‘Luces en la ciudad’.
Tras la acogida llegaba el momento de pasar a la capilla. Se cerraron las puertas y se pidió el máximo de silencio y de recogimiento: comenzaba ‘Fascinans’, una propuesta crea­­­tiva y a la vez espiritual pa­ra vivir la experiencia de la fascinación por el misterio de Dios.
Primavera, verano, otoño, invierno y de nuevo la primavera. Las diferentes estaciones del año y los cambios que vive la naturaleza en cada una de ellas, como hilo conductor escénico para mostrar las etapas de la vida de Jesús (nacimiento, infancia, adolescencia; revelación de la vocación e inicio de la misión; la crisis en Cesarea de Filipo; pasión y muerte; resurrección).
En cada una de ellas, un símbolo. En la primavera, la persona: “Igual que la sangre corre por las venas, la savia mantiene vivas las plantas, los árboles…”. En verano, el agua con el encuentro con la Samaritana. En otoño, la poda de las ramas secas y en invierno, el vino resultado del fruto maduro…
Combinando el lenguaje narrativo, visual y simbólico, el grupo artístico de las Obreras de la Cruz motivaron a los jóvenes como introducción a los talleres.