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Lluvia de pétalos al paso del Santísimo por la calle Avellanas. “Cada pétalo, una invitación a Cristo para que entre en casa” (Cardenal Cañizares). (Foto: J.Peiró)


AVAN / MJ FRAILE | 10-06-2015
Más de seis siglos lleva la diócesis de Valencia celebrando la solemnidad del Corpus Christi. Unas celebraciones que arrancan los días previos con el pregón, el traslado de las rocas y la nit d’albaes, entre otros actos. El domingo, la fiesta culminó de forma multitudinaria con la solemne misa y la procesión general por la tarde, con el Santísimo Sacramento en la Custodia.
La ciudad de Valencia y la mayoría de sus pueblos y urbes se echaron a la calle el pasado domingo para conmemorar la solemnidad del Corpus Christi. En el caso de la capital fueron decenas de miles las personas que abarrotaron el recorrido de la procesión general del Corpus Christi en la tarde del domingo. Gran cantidad de familias con abuelos, hijos y nietos, también grupos de vecinos se congregaban desde dos horas antes del comienzo de la procesión en las calles del itinerario. Más de dos horas y cuarto duró el recorrido con la monumental custodia de la Seo, impulsada por diáconos. Como es habitual, la lluvia de pétalos fue continua pero alcanzó una mayor intensidad en las calles Caballeros, Bolsería y Avellanas.
El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, presidía la procesión acompañado por el obispo auxiliar, monseñor Esteban Escudero, y detrás, las autoridades encabezadas por la alcaldesa en funciones, Rita Barberá, y el presidente de les Corts, Alejandro Font de Mora, que pronunció el pregón de las fiestas del Corpus el pasado jueves. Escoltando la custodia, miembros de las Fuerzas Armadas que, al igual que todos los demás participantes, tuvieron momentos de cierta dificultad para avanzar dado el gentío que se aglomeraba en los tramos más estrechos.
Con los pétalos, culto verdadero
Por la mañana, a las 10:30 horas, tenía lugar la solemne misa en la Catedral en la que el cardenal Cañizares invitó en su homilía a “reavivar todo el sentido y la fuerza de la adoración eucarística y no olvidar la grandeza de lo que celebramos y a quien celebramos en la eucaristía”.
En la misa, concelebrada por monseñor Escudero y el cabildo de la Seo, el purpurado destacó en su homilía que “el esplendor del Corpus ha de ser el esplendor de la adoración verdadera inseparable de la caridad y del amor fraterno, la entrega y el servicio, la solidaridad, la caridad para con los pobres, los afligidos, los débiles y los últimos”.
En este sentido, el cardenal Cañizares advirtió de la importancia de darle al Corpus “un realce si cabe todavía mayor que en las épocas en las que ha tenido el máximo esplendor” y, para ello, “es necesario que sea una fiesta donde se proclame con toda verdad la fe que le da sentido y razón, que sea un día donde de verdad se renueve y confiese públicamente con los labios y el corazón la fe en Jesucristo”.
Además, don Antonio afirmó que “junto a las flores, los pétalos de rosas perfumadas, las músicas, los cantos, las colgaduras que embellecen los edificios al paso de las bellísimas custodias de nuestro pueblo, el esplendor de esta fiesta del Corpus requiere el verdadero culto, el culto en espíritu y verdad, el que el mismo Cristo ofreció al Padre”.
El Cardenal animó a “vivir intensamente en la eucaristía” para ver “cómo se hace un mundo verdaderamente nuevo, una sociedad hecha de hombres y mujeres nuevos que es lo que necesita de verdad nuestra sociedad, otros cambios no”. Según don Antonio, “en la eucaristía tenemos el gran cambio y renovación de la humanidad”.
Dimensión pública de la fe
En su homilía, el cardenal Cañizares se refirió al Corpus Christi como “fiesta con profundo arraigo en particular en Valencia, tierra especialmente eucarística agraciada por Dios con el regalo de la reliquia del Santo Cáliz de la Santa Cena”, y como “fiesta de la alegría del cristiano y de toda la Iglesia en toda la Cristiandad”.
En este sentido, el Cardenal advirtió también de la necesidad en nuestra sociedad de tener “estas manifestaciones públicas de la fe, que a su vez expresan cómo la fe afecta a todo lo humano y posee una dimensión pública”.
Según el purpurado, “al salir a la calle en este día del Corpus recordamos que la fe no se vive en la clandestinidad ni el anonimato”.
Durante la celebración de la eucaristía intervino la Coral Catedralicia acompañada de música de órgano que interpretó la misa solemne del compositor italiano Agostino Donini.
Lea el reportaje íntegro en la edición impresa de PARAULA con la celebración del Corpus en la ciudad de Valencia y en otras localidades de la diócesis