Eva Alcayde| 29-06-2014

Presentación de la memoria. A.SAIZ

Presentación de la memoria. A.SAIZ


Cocaína, alcohol y cannabis siguen siendo las sustancias que más adicciones provocan, aunque el consumo de alcohol ha aumentado mucho en el último año. Así se desprende de la memoria anual de la Fundación Arzobispo Miguel Roca-Proyecto Hombre que se ha presentado esta semana y que recoge los beneficiarios, el perfil del usuario, las actividades y las adicciones tratadas de cada uno de los programas que desarrolla en la actualidad.
Además de otras atenciones realizadas, durante el 2013, recibieron tratamiento un total de 1.021 usuarios y 745 familias participaron en algunos de los programas de Proyecto Hombre.
Así, en el centro de atención y tratamiento de adicciones (CATA), destinado a las personas que requieren una atención compatible con sus compromisos laborales, sociales y personales, en 2013 se realizaron 694 atenciones y recibieron ayuda 101 usuarios y 74 familias.
Por otra parte, los Centros de Día de Valencia, Gandía, Onteniente y Sagunto, a lo largo del año 2013 realizaron 1.616 atenciones, en el tratamiento de 593 usuarios y 432 familias.
Por la comunidad terapéutica de Valencia, que presta asistencia y rehabilitación en régimen residencial (24 horas al día 365 días al año), pasaron en el último año 223 usuarios y 163 familias.
Y por último, en la comunidad terapéutica intrapenitenciaria, que ofrece atención integral en el Centro Penitenciario de Picassent, fueron atendidos 104 usuarios y 76 familias.
“El dato de atendidos ha crecido casi un 9% con respecto al 2012. Y entre los jóvenes ha aumentado mucho el consumo de cannabis, junto a una percepción muy baja de riesgo, o incluso de ser una sustancia beneficiosa, con propiedades curativas”, subraya Juan Manuel Ferrer, director terapéutico de Proyecto Hombre, que también destaca que alrededor del 44% de los usuarios consigue los objetivos previstos y el alta terapéutica.
La mujer, estigmatizada
Un realidad que preocupa en Proyecto Hombre es que cada vez son menos las mujeres que pueden acceder a algún programa de tratamiento de deshabituación.
Y las causas son varias, según explica el director terapéutico de Proyecto Hombre. Las cargas familiares y el cuidado de los hijos que recae en las mujeres y la dependencia emocional y económica que muchas tienen de sus parejas, hace que las mujeres oculten mucha veces sus problemas de adicción para no ser estigmatizadas como malas madres.
“A ello se suma que los recursos disponibles siguen un modelo masculino y no se ofrecen los servicios que ellas necesitarían”, explica Juan Manuel Ferrer, que asegura que no hay recursos para mujeres ni en la red pública, ni en la privada”.
“Las mujeres consumen tanto como los hombres, pero cuentan con menos apoyo social que los hombres, así que o no buscan ayuda o si la tienen, están condenadas al fracaso”, añade Ferrer que subraya que el año pasado descendió en un 10% el número de mujeres tratadas en Proyecto Hombre.
La memoria de la entidad también refleja que algo similar ocurre en el caso de los jóvenes menores de 25 años  y de los menores de edad. “Hay casos que en esas edades el consumo tiene peso significativo, y si no se interviene acabará en adicción. El problema es que no existen programas espacialmente diseñados para estas edades y, aunque los atendemos, no podemos incluirlos en las mismas terapias que a los mayores de 25 años”, explica el responsable terapéutico de Proyecto Hombre.
Para dar respuesta a esta situación, en 2014 la entidad está promocionando el área de la prevención y la intervención temprana, que da salida a estos casos.
La adicciones crean marginalidad
Un aspecto que preocupa mucho en Proyecto Hombre es que no se visibiliza suficiente el problema de las adicciones. “Se dan casos de hombres con trabajo, con apoyo social y cierto nivel económico que tienen un patrón de consumo de fin de semana, relacionado con el ocio, que puede acabar en una situación marginal. Las adicciones son creadoras de marginalidad y pobreza, aunque a priori no lo parezca”, subraya Juan Manuel Ferrer, que advierte que éste perfil de consumidor  “es gente que acaba en las colas de Cáritas”.
De la memoria anual presentada esta semana por Proyecto Hombre, también destaca el retorno de la entidad a la Asociación Nacional de Proyecto Hombre, de la que Valencia es socia fundadora y la participación de los usuarios de las comunidades terapéuticas en diferentes carreras populares de  la provincia de Valencia.