Las religiosas y sus colaboradores han preparado y repartido el menú de Navidad para 270 personas muy necesitadas. FOTO: ALBERTO SÁIZ

EVA ALCAYDE | 07.01.2021
El Colegio Inmaculado Corazón de María no podía -ni quería- renunciar este año a la solidaridad, especialmente en Navidad, y especialmente en medio de la pandemia en que nos encontramos.


Por la actual situación sanitaria no se pudo organizar la tradicional comida de Navidad, que sentaba en la misma mesa a alumnos, padres y profesores del centro, religiosas de la congregación de Madres Desamparados de San José de la Montaña y cerca de 400 personas pobres, en riesgo de exclusión social.


“A pesar de la situación, no podía faltar un plato de caliente, ni la solidaridad de los alumnos del colegio”, dice la Madre Mª José.


Así que este año, en lugar de la celebración mutitudinaria, se elaboró igualmente la comida y se repartió en la puerta de la iglesia de la congregación a las personas necesitadas.


El menú fue el mismo de otros años y que degustaron las monjas: ensalada, sopa de fideos caliente, pollo con patatas, fruta y dulces navideños.


Lo que no fue igual fue el calor humano y el tiempo que alumnos, profesores, padres y religiosas pasaban con las personas más vulerables, compartiendo mesa, mantel, coversación e interés por la situación personal de las personas necesitadas que acudían a la comida que se organizaba en el patio del colegio.


También el número de voluntarios tuvo que ser restringido para garantizar las medidas de seguridad, y aunque se apuntaron muchos, solo pudieron participar en la iniciativa algunos profesores y antiguos alumnos, alguna mamá y las religiosas.
“En lugar de 400 comidas como el año pasado, este año se han repartido unas 250 o 270 raciones”, lamenta la religiosa que asegura que tampoco se ha podido entregar ropa, juguetes o los detalles navideños como en otras ocasiones.