CARLOS ALBIACH / ACI / 19-06-14

Carles Cerdà con su familia el día de su vestición.

Carles Cerdà con su familia el día de su vestición.


Detrás de las voces angelicales de los niños de la Escolanía de la Virgen de los Desamparados hay muchas horas de ensayo y de formación. Los 51 niños que hay actualmente en la Escolanía además de prepararse para las celebraciones de la Basílica y recibir formación musical también van a clase en el mismo centro y muchos de ellos residen allí. Por lo que las experiencias que viven los escolanes son difíciles de olvidar.
Un ejemplo de ello es Carles Cerdà, quien entró con nueve años a la Escolanía y tras finalizar 2º ESO este curso se despedirá de la que ha sido su casa los últimos cinco años. Para su familia esta experiencia ha sido muy gratificante y lo han visto  “una gracia de Dios de la que estamos muy contento”, tal y como señala su padre Vicente. Para ellos es un privilegio que un hijo esté todos los días “al pie de la Virgen”.
De Vicente solo salen grandes palabras sobre la Escolanía. En el centro “ha recibido una gran formación humana y sobre todo espiritual”. Y es que una de las razones que hizo que se confiarán la educación de su hijo a esta institución fue que aquí iba a recibir una enseñanza “arraigada en el Evangelio”. También reconoce la gran labor que hacen los sacerdotes que acompañan a los pequeños.
Como señala Vicente aunque su hijo haya vivido interno la familia también ha sido partícipe de la vida de la Basílica, lo que les ha permitido vivirlo “intensamente”.
Carles recibirá la confirmación este sábado en la última celebración con la Escolanía, un día muy especial para los que finalizan en la que también realizarán el tradicional besamanos. Pero no será el fin de su vinculación con la música, ya que cuando vuelva a su pueblo de origen, L’ Alcúdia, seguirá cursando sus estudios de música.
Influencia musical
Vicente Piró entró con 9 años a la Escolanía. Como su padre estaba vinculado al panorama musical valenciano se lo propusieron y aunque aún no  había despertado su pasión por la música no lo dudó. Allí estuvo hasta los 15 años. Fue el comienzo de su relación con la música. A sus 36 años, hoy guarda un gran recuerdo de su paso por esta institución: “Fue una experiencia muy positiva y lo que más destacó es la formación musical y la humana”.
Cuando salio siguió formándose como músico y hoy, aunque no se dedica profesionalmente a la música, sigue colaborando como organista y sobre todo como cantante con diferentes coros e instituciones como la Catedral o el Colegio del Patriarca.
Piró también suele participar en las misas del segundo sábado de cada mes donde los antiguos escolanes pueden cantar con los actuales la Salve. Una cita que no se pierde es la Salve solemne que se canta todos los años en las Vísperas de la fiesta de la Virgen y en la que también pueden participar.
Formación humana
La Escolanía cuenta con un colegio de formación humana y cristiana cuyo objetivo es la educación integral de los niños. Para formar parte de la formación coral se requiere una edad entre los 7 y los 9 años, un mínimo de aptitudes musicales en voz y oído, sin necesidad de tener conocimientos previos musicales, así como la aceptación por los padres del ideario y horario de la Escolanía.