PILAR MELGAR | 22-02-2019

Asistentes a la vigilia depositan velas en la basílica de laVirgen. (FOTO: V.GUTIÉRREZ)


Las entidades que trabajan en la diócesis de Valencia para ayudar y acompañar a las mujeres víctimas de la trata y en contexto de prostitución organizaron el pasado viernes 15 de febrero una exposición interactiva en la Plaza de la Virgen seguida de una vigilia de oración,, en la Basílica, presidida por Fernando Ramón, rector del Seminario Mayor de Valencia.
Concelebraron varios sacerdotes. Acompañaron con cantos el coro ‘La lian band’, formado por un grupo de amigos procedentes de ‘Arrupe’, ‘Brotes de Olivo’ y algunas parroquias.
En su introducción, el rector del Seminario dijo que la celebración estaba unida a la fiesta de Santa Josefina Bakita, ejemplo de perdón, y guía de inspiración para todas aquellos que son víctimas de la trata de personas.
Ante el altar, el símbolo sobre el que giró la oración, la imagen que representaba a una mujer postrada, la misma imagen proyectaba a la mujer levantándose y por último la misma imagen se erguía con los brazos en alto en actitud de alabanza.
Entre el público asistente, representantes de Cáritas Diocesana de Valencia, Villa Teresita, Fundación Amaranta, Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) y la Cátedra Scholas Occurrentes de la Universidad Católica de Valencia, así como de las congregaciones de religiosas Adoratrices, Jesús María, seminaristas, y dominicos estudiantes.
Se invitó a los asistentes a “iluminar” esta realidad con la Palabra de Dios y a fijar la mirada interior en la postura de la imagen que expresaba humillación, violencia, orando para que las personas afectadas salgan de esa situación y comiencen a levantarse.
Con el texto de San Lucas en el que Jesús cura a una mujer encorvada se fue relacionando el mismo con las tres posturas de la imagen: la primera la mujer encorvada desde hacía 18 años y “que de ninguna manera se podía enderezar”. Siguió a la lectura el testimonio de una mujer nigeriana huérfana confiada a una tía que la propuso en matrimonio con un anciano. Sometida al rito del vudú. Con la esperanza de salir de esta situación se aventuró en un viaje a Marruecos durante el cual recibió golpes y violaciones. Tras un mes de sufrimiento pasó a España, donde recorrió distintas ciudades hasta llegar a Madrid siendo obligada a prostituirse en Villaverde. Pasó momentos terribles, y llegó a pensar que era el final de su vida.
Mujeres rescatadas
Se continuó con el texto evangélico: “Cuando Jesús la vió, la llamó y le dijo: mujer quedas libre de tu enfermedad”.
El segundo testimonio fue el de una mujer “rescatada” por la policía hace tres años. Hoy estaba muy agradecida.
En un momento de silencio el celebrante habló diciendo que “ Dios nos había creado libres e insuflado su espíritu. Por tanto, la libertad forma parte del proyecto de Dios sobre nosotros”. Invitó a los asistentes a pedir al Señor ayuda para sentirnos solidarios con quiénes sufren y se consideran un objeto, una mercancía.
“La libertad no es suficiente, Dios nos ha hecho libres y hermanos”. “Consideramos incompresible la indiferencia. El Señor nos llama a comprometernos, a levantar a tantos hombres y mujeres que viven en esta situación de “comercio” con la vida. “Expresemos nuestro deseo de decir ‘¡basta!’ y para ello, invitó a los asistentes a encender unas velas para que “el Señor nos ilumine y podamos ayudar a estos hermanos que necesitan ser sanados en su dignidad”.
Para finalizar la reflexión se pasó a la acción de gracias por las mujeres que han conseguido salir se la trata, correspondía a la imagen de la mujer levantando las manos hacia arriba con el corazón sanado. “Entonces Jesús puso las manos sobre ella, y al instante, la mujer se enderezó y empezó a alabar a Dios” .
Siguió el tercer testimonio, una mujer liberada de la trata. Estudió un grado de FP de electricidad y con ello consiguió un trabajo digno que le posibilita tener medios para sus gastos y viajar a su país a ver a su familia. Con el canto del Magnificat y una oración a Santa Josefina Bakita se finalizó la vigilia.