Mari Carmen Mateu, junto con otros miembros del IPF, en Bruselas.

Mari Carmen Mateu, junto con otros miembros del IPF, en Bruselas.


REDACCIÓN | 20-11-2014
Coincidiendo con la celebración del XX aniversario del año Internacional de la Familia, el Instituto de Política Familiar (IPF) ha presentado en el Parlamento Europeo su Informe de Evolución de la Familia en Europa 2014.
Entre los principales problemas de las familias europeas que constata el informe está el envejecimiento poblacional. La población mayor de 65 años supera ya en 13,1 millones a la menor de 15 años, es decir, que se da una natalidad decreciente. Además, hay apenas 5.076.000 nacimientos anuales (933.000 menos que hace 25 años); y sin embargo se realizan 1,1 millones de abortos al año (que lo convierte -junto al cáncer- en la principal causa de mortalidad en Europa).
Se está agudizando, asimismo, el desplome de la nupcialidad, con casi 1 millón de matrimonios anuales menos que hace treinta años; una enorme ruptura familiar, con un millón de divorcios anuales; y una situación de hogares cada vez más vacíos (7 de cada 10 hogares europeos no tienen ningún niño).
En suma, “Europa está inmersa en un invierno demográfico sin precedentes -según señalan desde el IPF- y se ha convertido en un continente viejo, con un gran déficit de natalidad y con cada vez menos matrimonios y más rotos”.
El informe del IPF muestra también la “deficitaria conciliación entre la vida laboral y la vida familiar”. En cuanto a las diferencias en las ayudas a la familia entre países, se ha verificado una profunda brecha. Así, por ejemplo, de los 216€/mes para el primer hijo para todas las familias en Luxemburgo, se pasa a 24€ para un 11% de las familias en España.
En conclusión, los indicadores de población, de natalidad, de matrimonios, de ruptura familiar y de hogares “han empeorado sustancialmente en Europa, demostrando que los problemas de familia se convierten en graves problemas de la sociedad”, aseguran desde el IPF. Por ello, “Europa se está convirtiendo en una sociedad desestructurada, de individuos sin ningún tipo de interrelación, en una sociedad deshilachada”.
 
Nuevas medidas
“Es urgente, por tanto, cambiar y reforzar las políticas familiares que vienen desarrollando las distintas administraciones de los Estados de la Unión, de manera que se basen en la perspectiva de familia, para facilitar el cumplimiento correcto de sus funciones”, apunta el IPF. Una política de familia que apunte expresamente a lo concerniente al grupo familiar en cuanto medio afectivo, educativo, económico y social, “supone que no se legisle sólo en términos de individuos, sino en términos y en función de personas que viven en una familia”.
El informe completo en: http://www.ipfe.org
 
Una católica valenciana, en Bruselas luchando por la institución familiar Entre los miembros del IPF que han presentado en la sede del Parlamento Europeo en Bruselas el Informe de Evolución de la Familia en Europa 2014 se encuentra una valenciana, Mari Carmen Mateu, que es la presidenta de la entidad en la Comunitat Valenciana. Mateu, católica, casada y madre de cinco hijos, ha destacado a PARAULA la importancia de la participación en este tipo de foros aportando “datos objetivos sobre la difícil situación de la familia en Europa”, así como “propuestas de solución”. En el Parlamento Europeo, el IPF hizo público, ante numerosos europarlamentarios que acudieron a la presentación del informe, una batería de medidas políticas para paliar la situación de la familia. Entre ellas, la creación de un ‘Instituto para la Perspectiva de Familia’ dentro de la Comisión Europea; instar a los países miembros de la UE a la creación de un Ministerio o al menos una Secretaría de la Familia; promover un Pacto Europeo sobre la Familia; o elaborar un Libro Verde sobre la Familia en Europa (hay 138 ‘libros verdes’ sobre otros temas). El informe del IPF arrojó, además, datos especialmente preocupantes en el caso de España, que ha sido, “con mucha diferencia”, el país con un mayor crecimiento en el número de divorcios en los últimos diez años. Además, es el tercero por la cola en el índice de fecundidad en Europa (1,32 hijos/mujer), sólo por delante de Portugal (1,28) y Polonia (1,30). La media de la UE es de 1,58.