EDUARDO MARTÍNEZ | 29-03-2015
Transparencia de acetato sobre modelo tridimensional utilizada durante la investigación de Juan Manuel Miñarro. LINTEUM
La Sábana Santa de Turín y el Sudario de Oviedo “envolvieron, casi con toda seguridad, el cadáver de la misma persona”. Esa es la conclusión a la que ha llegado una investigación que ha comparado las dos reliquias mediante un estudio basado en la Antropología Forense y la Geometría. El trabajo ha sido realizado por el doctor en Bellas Artes y profesor de Escultura de la Universidad de Sevilla Juan Manuel Miñarro, dentro de un proyecto del Centro Español de Sindonología (CES), entidad con sede en Valencia.
De este modo, el estudio se sitúa en la dirección de lo que la tradición viene afirmando desde hace siglos: que las dos telas pertenecen al mismo personaje histórico, en este caso -según esa tradición- Jesús de Nazaret.
Así, la Sábana Santa sería el lienzo que envolvió el cuerpo de Jesús al ser depositado en el sepulcro, mientras que el Santo Sudario sería la tela que cubrió su rostro en la cruz tras morir. Ambas telas serían las dos que encontraron san Pedro y san Juan en el sepulcro, tal como narra el Evangelio.
Ahora bien, la citada investigación “no prueba por sí misma que esa persona fuera precisamente Jesucristo, pero sí que nos ha puesto claramente en el camino de conseguir demostrar completamente que la Sábana Santa y el Santo Sudario envolvieron la cabeza del mismo cadáver”, según ha explicado a PARAULA Juan Manuel Miñarro.
Huellas de sangre
De hecho, la investigación ha encontrado un número de coincidencias entre ambas reliquias que “sobrepasa con creces el mínimo de puntos significantes o pruebas exigidos por la mayoría de los sistemas judiciales del mundo para la identificación de personas, que es de entre ocho y doce, mientras que los que ha arrojado nuestro estudio es de más de veinte”.
En concreto, el trabajo ha hallado “importantísimas coincidencias” en las principales características morfológicas (tipo, tamaño y distancias de las huellas), el número y distribución de las manchas de sangre, las huellas singulares de varias de las lesiones reflejadas en los dos lienzos o las superficies deformadas. Hay “puntos que evidencian la compatibilidad entre ambos lienzos” en la zona de la frente, donde hay restos de sangre, así como en el dorso de la nariz, el pómulo derecho o el mentón, que “presentan distintas contusiones”.
Sobre las manchas de sangre, Miñarro matiza que las huellas que hay en uno y otro lienzo presentan diferencias morfológicas, pero que “lo que parece incuestionable es que los focos, los puntos desde donde brotó la sangre, se corresponden totalmente”. Esas variaciones formales podrían explicarse porque “el contacto con ellas fue distinto” desde el punto de vista de la duración, colocación e intensidad del contacto de la cabeza con cada uno de los lienzos, además de por “la elasticidad propia de los tejidos de lino”.
En definitiva las coincidencias halladas en los dos lienzos “son tales que ya es muy difícil pensar que se trate de personas distintas”, señala Jorge Manuel Rodríguez, presidente del CES. A la luz de los resultados de esta investigación, “hemos llegado a un punto en el que parece absurdo plantearse ya que ‘por casualidad’ puedan coincidir en ambos todas las heridas, contusiones, hinchazones… La lógica nos exige pensar que estamos hablando de la misma persona”, concluye.
[su_box title=»Geometría, fotografía e informática» style=»soft» box_color=»#051fee» title_color=»#ffffff»]El citado estudio comparativo de las dos reliquias ha sido desarrollado por Juan Manuel Miñarro como miembro del Equipo de Investigación del Centro Español de Sindonología (EDICES). Los trabajos se han basado fundamentalmente en las técnicas de la Geometría, para el reconocimiento y la aplicación de los puntos cranométricos y las líneas anatómicas, así como de la Antropología Forense, que es la especialidad de la Medicina que se encarga de la identificación de restos humanos.
Durante el proceso, Miñarro utilizó fotografías a tamaño real de las dos reliquias y superpuso las imágenes con la ayuda de luz láser, acetatos y un programa informático, un procedimiento que es utilizado en la investigación criminalista. Las superposiciones fotográficas atribuidas al mismo individuo, cuando no existen restos materiales, “es una técnica confiable, más útil ciertamente para realizar exclusiones, pero que puede dar lugar a identificaciones positivas, si se observan y cotejan características únicas, verificables sobre un número importante de puntos significantes -como es este caso-, por lo que se constituyen inmediatamente en pruebas”. Por ello, la superposición fotográfica, un procedimiento que comenzó a utilizarse hacia 1880, “es una técnica que sigue siendo muy sólida en la mayoría de casos”.
El uso del láser resultó “útil” para “trazar y situar las líneas, planos anatómicos de referencia y los puntos cefalométricos sobre las fotografías de los facsímiles de cada uno de los lienzos”, expone Miñarro. Dichos trazados “quedaron incorporados a nuevas fotografías que posteriormente se hicieron de los propios facsímiles, y éstas serían las fotografías que utilizamos para las superposiciones finales de comprobación”.
El trabajo de Miñarro, desarrollado durante dos años, se ha apoyado, en parte, en varios trabajos previos realizados por el propio EDICES, así como por otros investigadores, entre ellos Giulio Ricci, considerado como el pionero en la comparación entre la Sábana de Turín y el Sudario de Oviedo. Además, el nuevo estudio se suma a otros trabajos realizados hace años desde diferentes disciplinas que muestran otro tipo de coincidencias entre las dos reliquias. Uno de los datos más llamativos en este sentido es que en ambas telas hay restos de sangre del mismo tipo, el AB.
Un procedimiento “bien contrastado”
Partiendo del “profundo conocimiento” sobre los trabajos anteriores, Juan Manuel Miñarro, “con exquisito rigor metodológico, lo ha corregido y ha definido un procedimiento ‘ex novo’ bien contrastado, que permite comparar la información” de las dos reliquias. Así lo afirman en el prólogo del trabajo de Miñarro, el médico forense Alfonso Sánchez Hermosilla y el ingeniero de Caminos Guillermo Heras, director del EDICES y vicepresidente de Investigación del CES, respectivamente. Utilizando las técnicas habituales de la Criminalística, Miñarro “ha podido localizar –añaden- los puntos craneométricos más significativos en ambos lienzos, tarea relativamente sencilla en el caso de la Sábana de Turín, pero extremadamente compleja en el caso del Sudario de Oviedo, lo que le ha permitido reconstruir sus proporciones antropométricas y craneométricas”. [/su_box]