Redacción/ZENIT | 20-06-2012

Sacerdotes en la misa conclusiva en el estadio Crok Park de Dublín.

Sacerdotes en la misa conclusiva en el estadio Crok Park de Dublín.


“La Eucaristía requiere el compromiso de cada cristiano en la misión de la Iglesia”. En su vídeomensaje a los participantes en el 50º Congreso Eucarístico Internacional, el papa Benedicto XVI destacó que en la Eucaristía “se entra en comunión” con Cristo. “Mediante el Bautismo, se nos incorpora a la muerte de Cristo, renaciendo en la gran familia de los hermanos y hermanas de Jesucristo; por la Confirmación recibimos el sello del Espíritu Santo y, por nuestra participación en la Eucaristía, entramos en comunión con Cristo y se hace visible en la tierra la comunión con los demás”, afirmó.
El pasado domingo concluyó en Dublín el 50° Congreso Eucarístico Interna­cional sobre ‘La Eucaristía: Comunión con Cristo y entre nosotros”, evento eclesial que Benedicto XVI había definido como “una valiosa ocasión para reafirmar la centralidad de la Eucaristía en la vida de la Iglesia”.
El Santo Padre destacó la coincidencia de la celebración del Congreso con la preparación del Año de la Fe y la conmemoración de los 50 años del Concilio Vaticano II. En este sentido, subrayó “la amplia renovación del rito romano” que supuso aquel hito. “Basado en un examen profundo de las fuentes de la liturgia, el Concilio promovió la participación plena y activa de los fieles en el sacrificio eucarístico”, afirmó. Para el Pontífice, “teniendo en cuenta el tiempo transcurrido, y a la luz de la experiencia de la Iglesia universal en este periodo, es evidente que los deseos de los padres conciliares sobre la renovación litúrgica se han logrado en gran parte, pero es igualmente claro que ha habido muchos malentendidos e irregularidades.”
El Papa insistió en que la renovación de las formas externas propuestas por el Concilio se pensó “para que fuera más fácil entrar en la profundidad interior del misterio” y así “llevar a las personas a un encuentro personal con el Señor, presente en la Eucaristía, y por tanto con el Dios vivo”.
Sin embargo, Benedicto XVI lamentó que la revisión de las formas litúrgicas “se ha quedado con cierta frecuencia en un nivel externo, y la participación activa se ha confundido con la mera actividad externa”. Por tanto, “queda todavía mucho por hacer en el camino de la renovación litúrgica real”.
Compromiso cristiano
“La Eucaristía es el culto de toda la Iglesia, pero requiere igualmente el pleno compromiso de cada cristiano en la misión de la Iglesia; implica una llamada a ser pueblo santo de Dios, pero también a la santidad personal; se ha de celebrar con gran alegría y sencillez, pero también tan digna y reverentemente como sea posible”, subrayó en el videomensaje.
Por otra parte, añadió, “la Eucaristía es el memorial del sacrificio de Cristo en la cruz; su cuerpo y su sangre instauran la nueva y eterna Alianza para el perdón de los pecados y la transformación del mundo.
Al recordar que los irlandeses son herederos de una Iglesia que ha sido una fuerza poderosa para el bien del mundo, Benedicto XVI afirmó: “Vuestros antepasados en la Iglesia en Irlanda supieron cómo esforzarse por la santidad y la constancia en su vida personal, cómo proclamar el gozo que proviene del Evangelio, cómo inculcar la importancia de pertenecer a la Iglesia universal, en comunión con la Sede de Pedro, y la forma de transmitir el amor a la fe y la virtud cristiana a otras generaciones.
Volcados en la Eucaristía
El Congreso eucarístico internacional de Dublín reunió por una semana, a peregrinos provenientes de más de cien países del mundo, y en la localidad irlandesa celebraron la Eucaristía, oraron juntos, se unieron en procesión, participaron en las conferencias generales que se celebraron en 18 oratorios internacionales, se dividieron en más de 150 laboratorios y grupos de discusión, escucharón decenas de testimonios, se confrontarón sobre importantes temas religiosos y vivieron una auténtica solidaridad eclesial. En estos siete días completamente volcados a la Eucaristía, dos mil voluntarios asistieron a los participantes mientras las parroquias de la ciudad brindaron su contribución, para que la ciudad misma se constituyera en un momento de comunión con la Iglesia local que permitiera profundizar en la historia y en la cultura de aquel país que tanto ha sabido dar a la misión evangelizadora en el mundo.