Juan José Segarra durante su visita a Valencia. Foto: V.Gutiérrez

De Valencia a Suiza. La labor del sacerdote Juan José Segarra se difundió en numerosos medios de comunicación durante la pandemia como capellán del Hospital Clínico de Valencia con uno de los relatos más esperanzadores del acompañamiento ejemplar que tuvieron tantos sacerdotes. A día de hoy el sacerdote valenciano es el Director de la Misión católica en Lengua española en Suiza. Hablamos con él en su visita a Valencia.

❐ AMPARO CASTELLANO | 14.9.23

Grabó a un enfermo de Covid-19 el funeral de su padre que usted mismo ofició, y así su hijo pudo despedirse. Junto a tanto dolor y lágrimas, aquella sonrisa de agradecimiento de su hijo dió a conocer su gesto a numeroso medios nacionales e internacionales, y aún hoy recordamos la “fama” de aquella acción. Pero díganos cómo es su servicio ahora en Suiza.

Me abruma escuchar que me conocieron en tantos lugares, yo diría si quiero ser algo es servir y ser “famoso para Dios”. Sólo quiero poner en valor el trabajo de todas las personas, no sólo las que salimos en televisión o en prensa. Y esto ahora es un cargo de salto de servicio, un servicio a la gente, a Dios y a la Iglesia. La experiencia esté siendo muy buena, gracias a Dios, y yo creo que después de este tiempo me siento un poco más aterrizado en la realidad nueva de la cultura, del clima, de la lengua, en fin… difícil, pero esos ajustes son necesarios. La experiencia está siendo muy buena, sí.

Sin frivolidad, tiene una presencia bastante mimética, no me extraña y tiene mérito que le consideren ‘casi suizo’. Pero Juan José Segarra no ha olvidado la labor de la diócesis de Valencia y la responsabilidad con los Vicariatos Apostólicos del Perú. ¿Cómo nace su idea de, desde Suiza, fomentar la ayuda para el Vicariato de Requena?

Aprovechando la celebración del 60 Aniversario de la Misión católica de Lengua Española en St. Gallen, se me ocurrió que como los proyectos caritativos siempre forman parte de la Iglesia de su esencia, pensé en poner algo que nos ayude a unir a las dos comunidades de hablantes en español que tenemos: la comunidad latina y la comunidad española. Me pareció que Perú reunía esas dos cosas, que es de Latinoamérica y por lo tanto llega emocional, espiritual y efectivamente a la comunidad latina, y que también está dirigida por un sacerdote español, como es mi caso. Y me pareció una buena idea para unir esos dos aspectos de las dos comunidades que hay allí, la española y la latina, juntos y unidos para este proyecto tan bonito. En el proyecto de colaboración con el Vicariato queremos durante todo el año recoger colectas y otras iniciativas, que tendremos para favorecer sobre todo a los niños, para centrarlo mucho en la labor que hace la Iglesia católica, las escuelas, el comedor, y todos los proyectos que allí se desarrollan porque lo nuestro va unido al anuncio del Evangelio, es decir, no se trata de hacer cosas porque sí, hacer edificios…Construir cosas está bien, pero si no está el Evangelio, no deja de ser una obra buena, de buenas personas, pero le falta lo que la anima, el alma, como el alma que anima a los cuerpos. Pues es eso, la misión nuestra es anunciar el Evangelio de Jesucristo también desde lo que seamos capaces de hacer a nivel humano y material para favorecer a la gente necesitada.

Juan José Segarra rodeado de sus feligreses en la parroquia del cantón de Saint Gallen.

Ya lleva un año allí, no sé si ha pensado en hacer algún acto de hermanamiento o de fraternidad de aquella diócesis y Valencia

Tenemos una historia y una tradición de sacerdotes valencianos que también han estado por Suiza, entre ellos Vicente Garrigues, sacerdote de Buñol. Creo que yo soy el tercero valenciano. Esa conexión ya estaba de antes en la historia porque ha habido sacerdotes muy generosos que con su vida han prestado ese servicio por allí, a lo que era la antigua Misión Católica Española, que luego cambió el nombre en razón de los migrantes que provenían desde Latinoamérica y pasó a llamarse Misión Católica en Lengua Española para unir a estas dos realidades y estas dos culturas también, porque son culturas diferentes. Valencia envía un sacerdote con la generosidad antes del Arzobispo Antonio Cañizares y confirmado por el actual Arzobispo de Valencia, Monseñor Enrique Benavent. Y he querido invitar al Arzobispo Benavent a este 60 aniversario de la Misión en lengua española el año próximo, que tendremos una celebración junto con el Obispo de St. Gallen. Y así que pueda ver la realidad de Suiza donde tiene a un sacerdote valenciano.

En Suiza conviven varias confesiones religiosas, ¿qué tanto por ciento de católicos hay? ¿Cómo se gestiona el derecho de libertad religiosa?

Donde yo estoy hay un 65% de católicos, el resto es de otras confesiones. Depende también del cantón, algunos son más católicos, otros más protestantes. Desde mi experiencia, la cultura suiza es de personas muy educadas, por eso la convivencia entre diferentes confesiones nunca es un problema, nunca lo es y tampoco se da una tensión a nivel social, como se ve desde fuera a España. Principalmente desde los grupos políticos esta forma de atacar a la Iglesia con ciertos comentarios despectivos en referencia a la Iglesia católica está de sobra, no ayuda en nada. La historia de la Iglesia siempre está entrelazada entre lo divino y lo humano, no se puede prescindir de las relaciones sociopolíticas porque forman parte de lo que es la vida. Pero creo que las cosas podrían cambiar un poco, desde luego, aquí en España. En Suiza no existe esa sensación, allí las personas se respetan, cada una con su credo. Se trabaja mucho el ecumenismo, aunque tengo que decir también, que no tengo la sensación que sea un ‘ecumenismo de retorno’, quiero decir que la Iglesia católica trabaja para que brille la verdad de Cristo, la figura de Pedro es fundamental porque esa es la Iglesia de Cristo, la verdadera y única Iglesia de Cristo. Por eso, el Ecumenismo se trabaja mucho a nivel de relaciones, de respeto en convivencia, pero esencialmente trabajamos para que nuestros hermanos alejados puedan volver al lugar propio de la Iglesia católica. En cualquier caso, desde luego allí la gente convive pacíficamente y no existe este ambiente tenso que desde las instituciones se va trasladando al resto de la sociedad. En España hay ciertos temas que parece que son como ‘pseudo sagrados’ de los que no se puede hablar, pero que a la Iglesia se le puede atacar siempre. Pues no, no es así como tiene que ser.

El próximo mes de octubre se celebrará el Sínodo de la Sinodalidad, convocado por el papa Francisco, que es un acontecimiento que nos debería llevar a trabajar en comunión. Como usted sabe hay algunas facciones dentro de la Iglesia que no acaban de entender esto de la Sinodalidad. ¿Cómo cree que se va a vivir allí este Sínodo?

Bueno, se subraya bastante el tema de la Sinodalidad, quizá en el ambiente general de la gente que conozco el Sínodo no está como muy encima de la mesa. Allí se vive cerca de la cuna del Protestantismo y de algún modo siempre hay un cierto contagio doctrinal, en el sentido de que la convivencia o un ecumenismo mal entendido puede llevar a hacer pensar que cualquier forma de vivir la fe es válida porque en el fondo todo está bien y al final es no discutir y tener buena vecindad. No es esa nuestra misión. Cierto progresismo, es más fuerte que aquí desde luego. Hay ciertas acciones de la Iglesia aceptadas y que son un poco contrarias a la tradición de la Iglesia que puede llevar a la confusión. Eso se traslada a la comunidad y al final yo encuentro a personas que están en la Iglesia católica y en clases de Biblia protestante, y eso no es aceptable. Hay que ponerse en marcha y es lo que voy a hacer el año próximo, dar formación católica, para que la gente salga del error, porque al final esa no es la verdadera Iglesia de Cristo.

Le hemos escuchamos ya hablar en alemán, habla cuatro o cinco idiomas si no me equivoco……

Me gusta decir que hablo inglés, italiano, un poco de español, y un poco de alemán, sí. Es muy gratificante que ya estoy celebrando la misa en alemán.