Eva Alcayde | 27-06-2012

Claustro del monasterio franciscao de Santo Espíritu del Monte en Gilet, fundado en 1409. (foto: Alberto Sáiz).

Claustro del monasterio franciscao de Santo Espíritu del Monte en Gilet, fundado en 1409. (foto: Alberto Sáiz).


Para aquellos que buscan silencio y soledad, paz y sosiego, momentos de reflexión, retiro y oración, o sólo unos días de tranquilidad, una buena opción a tener en cuenta también en verano pueden ser las hospederías monásticas y las casas de espiritualidad.
Según el padre José María Ciller, vicario episcopal para la Vida Consagrada en la diócesis de Valencia, las hospederías monásticas están  vin­­­­­culadas a los monasterios o conventos y son elementos tradicionales en el carisma de la familia benedictina.
Estos lugares están regidos por comunidades re­­ligiosas -femeninas o masculinas- y fueron construidos en enclaves situados a las afueras de las poblaciones como lugares de meditación. Dentro de sus monasterios, los religiosos  y religiosas destinan algunas plazas como hospedería, donde se pueden alojar quienes deseen conocer un poco más de cerca la vida monacal.
Por su parte, las casas de ejercicios son “oasis de espiritualidad” en palabras del propio padre Ciller, “lugares y espacios que propician el retiro y el acercamiento a Dios” y que, normalmente, utilizan grupos y comunidades para hacer sus convivencias y retiros.
Tanto en las hospederías como en las casas de espiritualidad, las habitaciones suelen ser sencillas, exentas de lujos, aunque con todo lo necesario para hacer la estancia agradable: cama, mesa, flexo, silla y armario. Ofrecen saludable silencio, paseo sosegado y comida casera y tradicional.
Es necesario reservar con bastante antelación, pues la oferta de plazas suele ser limitada y la demanda es amplia. En algunos monasterios pueden pedir recomendaciones o referencias.
Si finalmente se decanta por acercarse a una hospedería o a una casa de espiritualidad, ha de tener en cuenta algunas consideraciones como  no confundirlas con un hotel. Ante cualquier duda, debe dirigirse al hermano hospedero o la religiosa responsable. Debe arreglarse uno mismo la habitación y respetar las horas de comidas y, en su caso, la zona de clausura. Aunque no es obligatoria la asistencia, en algunos lugares los religiosos o religiosas pueden permitir que el huesped acompañe a la comunidad en la misa o la liturgia de las horas.
En este reportaje recogemos algunos de los monasterios, conventos y casas de espiritualidad de la diócesis de Valencia donde se ofertan plazas  para hospedarse y pasar unos días de oración, paz y silencio también en verano.
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