REDACCIÓN 30-11-2016

La Catedral se llenó en el funera de la exalcaldesa de Valencia. A.SAIZ

La Catedral se llenó en el funera de la exalcaldesa de Valencia. A.SAIZ


Que la muerte de Rita Barberá “no sea para la división y el enfrentamiento sino para la concordia” y que “aprendamos a amar y servir, a buscar el bien común, a acoger a todos sin excluir a nadie, a ser de todos y para todos”. Ésta fue la petición que pronunció el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, el lunes 28 de noviembre  durante el funeral que tuvo lugar en la catedral de Valencia por la que fuera alcaldesa de Valencia durante 24 años y senadora Rita Barberá, fallecida el miércoles 23, a los 68 años a causa de un infarto en Madrid.
“Ya comenzamos a experimentar esos frutos: la conciencia generalizada de que hay que cambiar, que así no podemos seguir so pena de ir a la ruina y a la destrucción en la sociedad y en España”, precisó el cardenal Cañizares. “Es necesario servir al bien común, más allá del interés general, expresión a la que nos tienen acostumbrados algunas voces del ámbito público: no es lo mismo bien común, que interés general: el bien común es más exigente y tiene más en cuenta el bien de cada una de las personas en cuanto personas”.
“No hagamos más víctimas ni condenemos fuera de tribunales legítimos y justos, ni sentemos a nadie en el banquillo y así sembrar paz, diálogo, concordia, esperanza y justicia”, exhortó el Cardenal en la misa funeral que presidió en la Catedral, ofrecida por la Archidiócesis en sufragio de Rita Barberá.
En su homilía propuso “edificar una sociedad donde quepamos todos, que busquemos el bien de la ciudad más allá de intereses particulares, que no hagamos sufrir tan inútilmente a tantos con la mentira, juicios temerarios, odios y venganzas, o intereses que no reflejan el bien común, que apostemos de verdad, de una vez por todas y para siempre por el hombre, por la dignidad inviolable de la persona humana, singularmente de las más débiles”.
“Ésta es la gran lección, que reclama de todos respetuoso silencio, reflexión y abrirse a Dios, cuyo juicio, siempre sobre el amor y la misericordia, siempre es verdadero, justo y misericordioso”, destacó el Arzobispo de Valencia.
Igualmente, el Cardenal aseguró que “necesitamos urgentemente cambiar y así caminar por sendas nuevas que se abren para edificar una humanidad nueva hecha de hombres y mujeres nuevos que se conducen por la misericordia, el perdón, la apertura al otro, la verdad, la paz y la justicia”.
Al término de la misa, una sobrina de Rita Barberá agradeció a los “miles de valencianos” que han ofrecido “muestras sinceras de cariño, afecto, apoyo y admiración porque habéis conseguido que encontremos consuelo y nos reconfortemos viendo que mi tía hoy está en el cielo observándonos feliz, orgullosa y agradecida de ver a su pueblo valenciano volcado en ella” y pidió “que la recordéis como era, vuestra alcaldesa, feliz, vital y entregada a Valencia y a los valencianos”.
El cariño de un pueblo
Más de tres mil personas abarrotaron la catedral de Valencia, que se encontraba completamente llena desde una hora antes del inicio de la misa. En el funeral concelebraron con el cardenal Cañizares sus tres obispos auxiliares, monseñores Esteban Escudero, Javier Salinas y Arturo Ros; el arzobispo emérito de Mérida-Badajoz, Santiago García-Aracil; el vicario general de la diócesis, Vicente Fontestad, y decenas de sacerdotes. En los primeros bancos se encontraban los familiares de Rita Barberá, el presidente del Senado, Pío García Escudero; el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, con su esposa Ana Botella; los ex presidentes de la Generalitat Valenciana Alberto Fabra y Francisco Camps; y los ex ministros José Manuel García Margallo y Jaime Mayor Oreja, entre otras personalidades.

Más agradecimientos

Ya el mismo día del fallecimiento de Rita Barberá, el 23 de noviembre, miles de valencianos llenaron la Catedral  para participar en una misa en sufragio por su alma, que fue, igualmente, presidida por el cardenal arzobispo de Valencia. Al término de esta eucaristía fue Asunción Barberá, hermana de la que fuera alcaldesa, quien agradeció a “todos y cada uno de los que estáis aquí rezando por ella, valencianos, a los que ella se entregó y os pide que sigáis orando con ella porque el único juicio verdadero que nos interesa es el del Todopoderoso”, momento en que los asistentes prorrumpieron en un fuerte aplauso de varios minutos de duración.
Igualmente, fueron cientos los valencianos los que se acercaron al Tanatorio Municipal de Valencia, para la misa exequial por el eterno descanso de la alcaldesa, a pesar de que su familia había pedido un funeral íntimo. Entre los asistentes se encontraban el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la  ministra de Defensa, Mª Dolores de Cospedal.
También en esta ocasión, el Arzobispo de Valencia celebró la misa exequial de Rita Barberá en la capilla del Tanatorio totalmente desbordada, ante el féretro cubierto con la bandera de España y la Senyera valenciana.
Lea aquí la homilía íntegra del Cardenal